La Noche Blanca pintó de colores el centro de Mérida

Muerdo se presentó durante la velada en el escenario de Santa Ana

Juan Manuel Contreras
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Domingo 15 de diciembre, 2019

En la doceava edición de la Noche Blanca, las calles de Mérida se poblaron de entusiastas del arte. Se les vio a las puertas de los restaurantes de siempre; del Peón Contreras y cundiendo las calles de la capital yucateca. El interés en el evento fue evidente tras la nutrida asistencia que generó el encuentro.

El tránsito sobre cualquier avenida -pares o nones- implicó empaparse de música. La gente caminaba; incluso “yendo a tomar su camión” y la parada se tornó obligatoria ante el despliegue de sinfonías que amenizó la noche del sábado. Un día al año, el camino de los usuarios se pinta de colores.

Caminamos y las músicas se funden entre sí. “El señor del serrucho; la niña del saxofón; aquella bailarina que es mi amiga”. Las calles de la ciudad se dilatan para dar paso a los nuevos talentos locales. Nadie quiere quedarse fuera de la Noche Blanca; ni sacrificar lo último del sábado antes de la quincena.

Como todos los días, la gente camina y va a sus lugares de interés. Las galerías de arte abren sus puertas a nuevas propuestas y son los asistentes quienes se regocijan al respecto. “Qué bueno”, dice Jonathan; él quiere ser escritor y lo que se “dilata” en la Noche Blanca parece darle una razón para no quitar el dedo del renglón.

Caras largas se vislumbran en el panorama. La navidad se acerca y Santa Clos viene apretándose el cinturón. Eso es evidente hasta para el infante que ruega una porción de salchipulpo; y su madre se la niega porque “hay comida en la casa”.

De par en par, las galerías abren sus puertas para dar paso a los caminantes, ávidos de cultura. Se les ve contemplando las piezas y comentándolas. La Noche Blanca es un evento que acerca a todas las expresiones propias de las mentes profundas. La música también está a la orden del día y el parque de Santa Ana suele albergar las mejores propuestas.

Muerdo, un músico español, aprovechó el escenario para lanzar un mensaje contundente a un costado de una de la iglesia más emblemática de la ciudad. Ante más de mil personas; se proclamó en favor del matrimonio igualitario y el aborto. La gente aplaudió y bailó hasta las dos de la mañana, cuando llegó la policía a terminar el evento, porque “así tiene que ser”.