Las canas

Rengloncillos

Margarita Díaz Rubio
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Viernes 17 de enero, 2020

Envejecer es el único medio de vivir mucho tiempo.
Daniel-Francois-Esprit Auber (1782-1871)

Los que tenemos el privilegio de haber llegado a los 70 años hemos sido bautizados como la “Generación Silver” que, según la Unión Europea, consumió en 2015 bienes y servicios por el valor de 3.7 billones de euros. El envejecimiento de la población es uno de los grandes cambios sociales y económicos que se está produciendo hoy a escala mundial.

El deseo de muchos años de una longevidad con buenas expectativas se está realizando y se dice (y se sabe) que el envejecimiento será un importante negocio debido a que, según las estadísticas, en 2050 habrá más mayores de 60 años que menores de 15, lo que significa un reto económico y, sobre todo, un desafío para los sistemas públicos de salud.

Las previsiones dibujan una sociedad cada vez más longeva, con problemas por el cambio climático y recesiones económicas y, como consecuencia de todo ello, se considera a la longevidad como una fuente de ingresos que tiene dos caras: la primera ofrecer productos y servicios relacionados con el ocio, el entretenimiento y el envejecimiento activo, y la segunda está dirigida a personas con mala salud que requieren cuidados y atención sociosanitaria.

Me he enterado que empresas y fondos inversores empiezan a darse cuenta del enorme filón que es la tercera edad y como ejemplo se podría poner a una universidad en Mérida, Yucatán, que tiene -desde hace años- un diplomado para personas mayores con tal éxito que, en este semestre, se han inscrito 72 personas a una clase semanal de historia.

Y esto me lleva a lo que decía mi padre que murió a los 93 años: Hijita es gacho llegar, pero más gacho no llegar.

Mérida, Yucatán
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