Será difícil regresar a lo cotidiano: especialista en problemas sociales

Teme que no haya suficientes espacios de trabajo para las necesidades

Graciela H. Ortiz
Foto: Fernando Eloy
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Jueves 28 de mayo, 2020

Para el sicólogo Paulino Dzib Aguilar, especialista en problemas sociales, el retorno a la nueva normalidad, tras la pandemia de COVID-19, no será fácil y dependerá mucho de la personalidad del individuo.

“Aquí hay dos grandes casilleros, uno cómo se va a enfrentar el regreso a través de las características de personalidad del individuo y, dos, desde un punto de vista macrogrupal social, la gente va a tener un problema grave cuando salga pensando que esto ya se acabó y vea que no es cierto, porque viene una siguiente fase, y de hecho Naciones Unidas ya la llama la cuarta fase, que es la reinserción a lo cotidiano y a lo laboral y tiene que ver con los problemas económicos”, opinó Dzib Aguilar.

Afirmó que lo comunal es lo grave porque no va a haber espacios de trabajo suficientes para la cantidad de gente que ha quedado desempleada y para las necesidades que se han venido generando por el confinamiento.

“Cuánta gente ya se endeudó, cuánta gente ya albergó la esperanza de que va a salir y va a tener trabajo y esto no es así, hay una cantidad de empresas que están cerrando y no van a poder abrir”, aseguró.

Expresó su gran preocupación porque, “esto va a generar una situación de violencia y delictiva, y no necesariamente por elección, va a ser por desesperación, por frustración”.

“Es aquí donde nuestro estado mental puede estar en dos casilleros muy generales, uno la frustración igual a la ira, y la ira hacia fuera siendo violento en la calle, insultando en los semáforos, desesperándose, y el otro extremo la depresión, donde la gente va a regresar esperando conseguir algo y al no conseguirlo va a caer en ese estado”, advirtió.

Por otro lado, mostró su temor porque ante la falta de trabajo sostuvo que no faltarán aquellas empresas que ofrezcan, a la luz de la necesidad, hasta el 50 por ciento menos de lo que se recibía antes, "y eso es igual a no proveer cosas básicas como la alimentación, la luz, el agua, etcétera".

Con relación a cómo enfrentarán las personas la vida cotidiana, el también Director de la Clínica en Justicia Terapéutica de Yucatán (Clijutey), describió tres grupos con diferentes características, “están las personas que viven en su mundo, haya o no haya pandemia, y cuando se abra la opción de salir habrá que reiterarles una y otra vez que deberán seguir utilizando el cubre bocas porque existe un riesgo de rebrote; en otro grupo tenemos a la gente descuidada, la que saldrá inmediatamente a comprar zapatos, una cerveza, etcétera, y la experiencia no va a ser algo que lleven en la mochila, en la bolsa o en el pensamiento, no les importa, continuarán sin experiencia alguna”.

El tercer grupo está compuesto por aquellas que “van a estar temerosas, van a seguir cuidándose y tomando medidas de precaución”.

“Creo que en 20 días, un mes se abrirá el regreso gradual a las actividades, vamos a necesitar un periodo de adaptación de entre dos o tres meses y cerrará el 2020 con una búsqueda de acomodo, con una nueva dinámica tanto laboral como comercial”.


Una luz de esperanza

Para el especialista la esperanza es ser creativos, “debemos echar a andar una cantidad de recursos creativos para improvisar como hoy se está haciendo, en la cual yo te hago el súper y tu nomás te paras en tu carro y te lo doy; hoy por ejemplo, en los Oxxos, gente joven está haciendo de ‘viene viene’, cuando en el pasado eran personas en promedio de unos 50 años hacia arriba, hoy se puede ver chicos desde los 16 a los 24 años dando ese servicio, estamos hablando de una alta necesidad”.

Indicó que hay que implementar dinámicas para poder salir adelante, “porque la salud mental radica en el trabajo”.

Finalmente, manifestó que será el momento de regresar a la interacción humana, recuperando las costumbres de antaño como salir a “tomar fresco”, platicar con los vecinos mientras juegan los niños, porque eso no gasta electricidad y así no se estará frente a la televisión o la computadora.

“Los niños deben regresar al juego, porque el juego está puesto en la imaginación y en el movimiento, la creatividad puede estar dada en retomar cosas primarias, básicas como imaginar y moverse, porque los recursos van a hacer muy limitados”, concluyó.


Edición: Enrique Álvarez