La tormenta perfecta

"Sin internet, quise volver a usar el viejo DVD pero falta de uso se negó a funcionar"

Pepe Elorza*
Foto: Cortesía
La Jornada Maya

Jueves 4 de mayo, 2020

En Mérida cayó una tormenta acompañada de fuertes vientos, y como es usual se suspendió la energía eléctrica, Internet y la TV de cable. Una hora más tarde volvió la luz, no así los otros servicios. Uno está habituado a esto y sabe que pronto todo vuelve a la normalidad.

Pero se hizo de noche y nada, al otro dia llamé y respondió la grabación “Hemos detectado fallas en su zona, nuestros técnicos trabajan para reanudar el servicio a la mayor brevedad”. El viernes se hizo tarde y nada.

Heme aquí con el síndrome Robinsón Crusoe. Aquí aparece el COVID-19, en otro momento me salgo y me voy a casa de un amigo o una cantina pero ahora es imposible, estaba sin contacto con el exterior.

Bueno, me dije, veré películas en el viejo DVD. Pues, sí, por falta de uso se negó a funcionar, y el estrés me hizo su presa. A la distancia esto mueve a la sonrisa, pero, sin exagerar, en ese momento mi casa semejaba la de Repulsión, de Polanski.

¿Qué hago? “Descubrí” (la palabra es exacta) el aparato de CD´s, pero en lugar de poner un disco puse el radio. ¡Dios, ni siquiera sabía mover el tunning! el caso es que me detuve en una música suave, era la de Henry Mancini, para Picnic. ¡Ah, Kim Novak y William Holden! Recordé aquellos tiempos cuando veíamos películas para adultos en el Cine Tapachula. Ya relajado me serví un tequila, luego otro y otro y me fui a dormir.

El sábado temprano llamé por no dejar y me encontré con la misma grabación, ¿qué pasa? -me dije-, pero Dios existe y mientras escribía un texto que luego mostraré recordé lo elemental: podía ver movies en esa pantalla, la de la compu, y así transcurrió el sábado con pelis de Orson Welles y Paul Newman y, claro, unos tequilitas.

El domingo llamé de nuevo pero esta vez contestó alguien amable y me dijo que en una hora estaría el técnico, quien sonriente, se excusó: la tormenta...
Y colorín…

*Compositor de origen chiapaneco, autor de canciones emblemáticas como Carretera y Fuensanta, también ha realizado música para cine; la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas lo distinguió con un Ariel por su trabajo en la película Ciudad de Ciegos. Radica en Mérida desde hace varios años.

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Edición: Emilio Gómez