La transformación de los usos de suelo, el cambio climático, la extracción no sostenible de recursos, la expansión de las prácticas agropecuarias, el desarrollo de la infraestructura y la urbanización son factores que causan 75 por ciento de las muertes de felinos silvestres y de carnívoros terrestres y marinos, de acuerdo con un informe el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Los anteriores son parte de los conflictos entre los seres humanos y la vida silvestre que representan una de las principales amenazas para la supervivencia de algunas de las especies más emblemáticas del planeta. En las últimas cinco décadas las poblaciones de vida silvestre estudiadas han disminuido en promedio 68 por ciento.
De acuerdo con el informe “Un futuro para todos: la necesidad de coexistir con la vida silvestre”, la demanda de espacio y recursos para actividades humanas frecuentemente conduce a la cacería de diversas especies, ya sea en defensa propia, como prevención o en represalia.
Ello ha provocado que de las más de 260 especies de vertebrados terrestres que han tenido interacciones negativas con las personas, 53 están amenazadas. Osos polares, focas monje del Mediterráneo, grandes herbívoros como los elefantes, felinos, entre otras, están en riesgo.
De no tomarse medidas urgentes, advierten WWF y PNUMA, “esta tendencia devastadora no hará más que empeorar, causando impactos perjudiciales y, en algunos casos, irreversibles en los ecosistemas, la biodiversidad y la humanidad”.
Afectación a agricultores y pescadores artesanales
El conflicto es también un problema humanitario y de desarrollo que afecta los ingresos de agricultores, pescadores artesanales y pueblos indígenas, “sobre todo a los que viven en la pobreza”. Interfiere también en el acceso al agua de las comunidades que compiten con la vida silvestre por las fuentes de este líquido y fomenta la desigualdad, ya que quienes pagan el precio de vivir cerca de la fauna rara vez reciben los beneficios de la coexistencia.
La investigación también revela que 70 por ciento de las enfermedades emergentes, entre ellas el ébola, el zika y la encefalitis de Nipah, así como casi todas las pandemias conocidas, incluido el coronavirus, “se han propagado debido al contacto entre la vida silvestre, el ganado y las personas”. De hecho, el Covid-19 ha provocado más de 3.9 millones de muertes en todo el mundo y una pérdida económica estimada en 16 mil millones de dólares.
Las organizaciones ambientales señalan que si se adoptan acciones y esfuerzos conjuntos, esta problemática se puede minimizar evitando la reducción de poblaciones de animales.
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