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16/12/2025 | Narok, Kenia
Las mujeres masái estallan en abucheos cuando un anciano de la comunidad, envuelto en una tradicional manta roja, afirma que la mutilación genital femenina prácticamente se erradicó en su comunidad, en el sur de Kenia.
Las mujeres saben que la mutilación de niñas (que consiste en la extirpación total o parcial del clítoris y de los labios menores) sigue siendo una práctica arraigada en algunas aldeas remotas del condado de Narok, a unas tres horas de la carretera asfaltada más cercana.
Sus defensores afirman que la mutilación es como un rito de paso. Sin embargo, la práctica provoca graves complicaciones de salud para las mujeres.
Una enfermera local aseguró a la AFP que un 80 por ciento de las niñas de la zona siguen siendo afectadas, pese a que fue declarada ilegal en 2011.
"¿Por qué dicen que dejaron de hacerlo? Tenemos adolescentes que llegan al hospital mutiladas", señala una mujer entre la multitud reunida en la aldea de Entasekera. Las mujeres asienten con firmeza mientras que los hombres permanecen inexpresivos.
La mutilación genital femenina (MGF) perduró durante décadas, pese a la presión para erradicarla, primero por parte de los colonizadores británicos y posteriormente de ONG kenianas e internacionales.
Edición: Estefanía Cardeña