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Sputnik
27/02/2026 | Quito, Ecuador
La restauración ecológica de las islas Galápagos busca perpetuar la existencia de las tortugas gigantes que llegaron a este enclave del océano Pacífico hace unos 2 o 3 millones de años, tras un viaje fortuito, presumiblemente, desde el sur del territorio continental sudamericano.
“Éste es el primer intento de una restauración integral de una isla habitada; mediante la erradicación de dos especies de roedores, gatos ferales y la reintroducción de especies localmente extintas. Éste es un momento muy importante para la isla Floreana y para el mundo de la conservación en las Galápagos porque al liberar tortugas, se devuelve un elemento clave al ecosistema”, señaló el coordinador de Restauración de Islas, de la Fundación Jocotoco, coejecutora del proyecto junto al Ministerio de Ambiente y Energía, Víctor Carrión.
Hace pocos días fueron liberados 158 ejemplares de tortugas a esta isla del archipiélago Patrimonio Natural de la Humanidad (1978), a donde cada año llegan en promedio entre 280 mil y 300 mil turistas para observar a esta especie en su hábitat natural.
En la isla Floreana, una de las 13 principales que integran las Galápagos, no era posible avistar tortugas, debido a que se extinguieron a causa de las especies invasoras como los cerdos, roedores y gatos ferales, así como por la acción de los seres humanos.
La caza de tortugas para extraerles el aceite y usarlo como combustible para alumbrado público en varias ciudades de Ecuador, práctica que data entre los siglos XVIII y XIX; la depredación de balleneros y de piratas, y un incendio (1820), habrían causado su extinción de esta isla.
Hallazgo y decisión
El regreso de las tortugas hacia Floreana tiene lugar tras un estudio realizado en la primera década del siglo XXI, en una población de tortugas en el volcán Wolf, al norte de la isla Isabela, donde se encontraron varios individuos con una alta carga genética de la especie extinta en Floreana.
“Aparentemente los balleneros y piratas, en su afán de tener carne de tortuga fresca para poder alimentarse durante sus faenas, movilizaban ejemplares de otras islas hacia zonas remotas del archipiélago, en este caso hacia la costa del volcán Wolf, en el oeste de la isla Isabela, y éstas se reprodujeron y dieron paso a individuos híbridos”, indicó Carrión.
De acuerdo con su relato, tras el hallazgo el Parque Nacional Galápagos identificó a estos individuos y los puso bajo cautiverio para reproducirlos en el Centro Fausto Llerena para luego llevar a sus crías, tras un tiempo prudencial, a poblar las zonas afectadas, como se hizo con las poblaciones de tortugas de las islas Española, Santa Fe, Isabela, Santiago y Pinzón, entre otras.
Edición: Ana Ordaz