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11/03/2026 | Santiago de Chile
Aldo Anfossi, corresponsal
El fin del gobierno de Gabriel Boric y el inicio de la presidencia de José Antonio Kast como gobernante de Chile, quedó marcado por el baleo y muerte cerebral de un carabinero (policía) en la austral ciudad de Puerto Varas, en lo que pareció ser un incidente relacionado con un control policial de rutina que resultó de la peor manera posible.
El grave suceso sirvió para relevar una de las prioridades que facilitaron la llegada de Kast al poder, el azote de una ola de delincuencia común y crimen organizado, caracterizada por la violencia de sus crímenes, y contra la cual el nuevo gobernante ha prometido actuar implacablemente.
Lo sucedido en Puerto Varas, mil kilómetros al sur de la capital, en la madrugada del miércoles, en la antesala del traspaso de poderes, sirvieron para que Kast enfatizara una vez más ese propósito.
"No podemos dejar pasar una situación grave, un ataque a un carabinero de Chile en la comuna de Puerto Varas, que cumpliendo sus funciones fue atacado, le dispararon a mansalva delincuentes, personas que estaban realizando incivilidades y hoy día el carabinero, Javier Figueroa, se debate entre la vida y la muerte", dijo poco antes de jurar el cargo, en el Congreso Nacional, en la ciudad de Valparaíso.
"Cuando atacan a un carabinero nos atacan a todos nosotros y aquí va a haber un antes y un después, el que ataca a un carabinero ataca a Chile, ataca a la patria, nos ataca a nosotros, y esto va a cambiar, porque lo vamos a perseguir, lo vamos a encontrar, lo vamos a juzgar y les vamos a aplicar todo el peso de la ley", declaró.
"Y en eso que nadie se equivoque, sin ambigüedad, con toda la fuerza, con todo el carácter que corresponda, a un gobierno, a un estado de Derecho, esto va a cambiar, para que aquellos que tengan la intención de volver a atacar a un policía, a un carabinero, a un gendarme, a un miembro de las fuerzas armadas, o a cualquier servidor público, las cosas van a cambiar", amenazó.
Fuera de lo anterior, el traspaso de poderes transcurrió con normalidad, repleta de ritos republicanos, con la Sala Magna del Poder Legislativo atiborrada por mil 150 invitados.
Una de las novedades de última hora, fue la cancelación de la presencia del presidente brasileño, Luis Inácio Lula, da Silva, quien suspendió su venida a Chile al enterarse que el equipo de Kast invitó formalmente al senador, Flavio Bolsonaro, hijo del ex gobernante sedicioso, Jair Bolsonaro, condenado en septiembre de 2025 a 27 años de prisión por el intento de golpe de Estado en 2022, tras perder la relección, derrotado por Lula.
Edición: Fernando Sierra