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09/04/2026 | Cabo Cañaveral, Florida
Todo marcha bien en el viaje de retorno a la Tierra de la nave Orion, excepto por "el equipo más importante a bordo".
La NASA plantea ahora que una reacción química en el tratamiento de la orina podría haber atascado el sanitario.
El problema con el baño fue reportado a pocas horas del despegue desde Cabo Cañaveral, en Florida. La astronauta Christina Koch ajustó los controladores del sistema, los reinició con ayuda del centro de control y resolvió inicialmente el asunto.
"Me enorgullece llamarme fontanera espacial. Me gusta decir que [el baño] probablemente sea el equipo más importante a bordo", contó en su primera conferencia desde la nave que orbitó la Luna y que debe amarizar en las costas del Pacífico este viernes, en el final de la misión Artemis II.
Sin embargo, la situación persistió cuando trataron de evacuar las aguas residuales -que habitualmente son liberadas al espacio- y el sistema no funcionó correctamente. La NASA pensó inicialmente que se podría tratar de algún tipo de congelamiento en los filtros.
Koch describió el aroma que despedía el denominado Sistema Universal de Gestión de Residuos com "un olor a quemado de calefacción".
Entonces se activó el plan B y los astronautas fueron instruidos para usar los ‘dispositivos plegables de contingencia para la eliminación de orina’, unos recipientes personales y reutilizables.
El dilema es para los orines. El sistema para las heces, en otro conducto, funciona sin problemas.
"«El inodoro sigue funcionando. El problema que estamos resolviendo es la evacuación del tanque de aguas residuales", dijo el martes el director de vuelo, Rick Henfling. "Así que tenemos que recurrir a otros medios alternativos, además del inodoro", agregó.
Reacción química, no hielo
El asunto ha sido materia de consultas constantes en las conferencias de prensa que se realizan en el Centro Espacial Johnson en Houston, Texas, aquel que en 1970 recibió el mensaje del astronauta Jack Swigert en la misión Apolo 13: "Houston, hemos tenido un problema", tras la explosión de un tanque de oxígeno que abortó el alunizaje.
"Inicialmente, pensábamos que podría tratarse de una formación de hielo en una boquilla, en la línea exterior de la nave espacial. Tenemos certeza de que no se trata de una formación de hielo; hemos colocado la nave en una posición orientada hacia el sol para eliminar cualquier hielo, hemos activado calentadores, y aún observamos una obstrucción", explicó Henfling.
"La teoría más reciente está relacionada con algún proceso químico que se utiliza para garantizar que las aguas residuales no desarrollen biopelículas (microorganismos), y es posible que se esté produciendo una reacción química en la que se generen algunos residuos como parte de dicha reacción, y estos se estén obstruyendo en un filtro", agregó.
Lori Glaze, administradora asociada de la Dirección de Misiones de Desarrollo de Sistemas de Exploración de la NASA aseguró que "tan pronto como pongamos a la nave en el suelo, podremos entrar y llegaremos a la raíz del problema".
¿Dónde está?
Este trono, valorado en unos 23 millones de dólares, es similar al que se utiliza en la Estación Espacial Internacional, pero es la primera vez que se utiliza en un viaje tripulado al espacio profundo.
Los astronautas de las misiones Apolo no tenían baño y usaban unas bolsas especiales para los desechos.
En la nave Orion, con un diámetro de cinco metros y un poco más de tres metros de alto, el baño está bajo el piso. Para usarlo, deben abrir una puerta y colocarse de lado. Dentro tienen unos pasamanos y unas correas de sujeción.
Es un área donde hace mucho ruido, por lo que deben protegerse los oídos. Cuenta con sistemas de succión para compensar la microgravedad.
Tiene una vía para la evacuación de la orina, que es tratada antes de ser soltada al espacio. De hecho, Koch mostró hace unos días cómo podía apreciarse desde una ventana de la nave, la forma en que las partículas de orina eran liberadas.
El otro sistema es para las heces, que son colocadas en bolsas desechables que se compactan y que amarizarán junto con los astronautas, cuando vuelvan a la Tierra.
A 240 mil kilómetros de casa
Al amanecer del jueves, el penúltimo día de su vuelo, los primeros exploradores lunares de la humanidad en más de medio siglo estaban a menos de 240 mil kilómetros (150 mil millas) de casa, con el odómetro en cuenta regresiva.
“Tenemos que volver. Hay muchos datos que ya han visto, pero todo lo bueno viene de regreso con nosotros. Hay muchas más fotos, muchas más historias”, dijo el piloto Victor Glover, y añadió que “atravesar la atmósfera en una bola de fuego también es algo profundo”.
Estar incomunicados de toda la humanidad durante casi una hora mientras estaban detrás de la luna fue especialmente “surrealista”, según el comandante Reid Wiseman.
“Hay mucho que nuestros cerebros tienen que procesar... y es un verdadero regalo”, comentó Wiseman el miércoles por la noche, durante la primera conferencia de prensa de la tripulación desde antes del despegue.
Foto: Ap
El lunes, mientras estuvieron sin contacto detrás de la Luna, Wiseman, Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen se convirtieron en los seres humanos más distantes de la historia, al alcanzar un récord de 406 mil 771 kilómetros de la Tierra antes de emprender el regreso. Al salir de detrás de la Luna, vivieron un maravilloso eclipse solar total, ya que el astro bloqueó el Sol desde su perspectiva.
El lanzamiento desde Florida el 1 de abril redujo la cantidad de iluminación en la cara oculta de la luna, señaló Glover, pero el eclipse fue el premio de consolación “y fue uno de los mayores regalos”.
El reingreso del viernes y el amerizaje en el Pacífico frente a la costa de San Diego —procesos tan dinámicos y peligrosos como el despegue— ocupaban ahora la mente de todos. El buque de recuperación, el USS John P. Murtha, ya estaba en el mar, con un escuadrón de aviones y helicópteros militares listos para sumarse a la operación.
Es la primera vez que la NASA y el Departamento de Defensa se asocian para el reingreso de una tripulación lunar desde el Apolo 17 en 1972. Su cápsula Orion regresará a toda velocidad, al entrar en la atmósfera a una velocidad prevista de 10.657 metros (34.965 pies) por segundo —o 38.367 km/h (23.840 mph)—, no un récord, pero aun así vertiginosamente rápida.
El Control de Misión prestará mucha atención a cómo resiste el escudo térmico de la cápsula. Durante el único vuelo de prueba de Orion a la Luna, realizado en 2022 sin tripulación, dicho escudo sufrió bastante más daño del esperado por los 2.760 grados Celsius (5.000 grados Fahrenheit) del reingreso.
En lugar de reemplazar el escudo térmico de Artemis II, lo que habría obligado a otro largo retraso, la NASA ajustó el descenso de la cápsula a través de la atmósfera para reducir la exposición al calor extremo. La misión Artemis III del próximo año y las posteriores volarán con escudos térmicos rediseñados.
Artemis III hará que los astronautas practiquen el acoplamiento de su cápsula con uno o dos módulos de alunizaje en órbita alrededor de la Tierra. Artemis IV en 2028 intentará alunizar a dos astronautas cerca del polo sur de la Luna, preparando el terreno para lo que la NASA espera que sea una base lunar sostenible.
Edición: Estefanía Cardeña