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The Independent
13/05/2026 | Londres, Inglaterra
Un grupo de expertos logró que se cambie el nombre de una afección común en la salud de las mujeres, el síndrome de ovario poliquístico (SOP), argumentando que la denominación actual contribuye a los diagnósticos tardíos. Ahora, será conocido como síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP).
Según explican, esta afección, que afecta a aproximadamente una de cada ocho mujeres, suele malinterpretarse debido al excesivo énfasis que su nombre pone en los quistes ováricos y los ovarios.
Este es un trastorno hormonal o endocrino complejo y crónico que afecta al peso, la piel, el metabolismo, la salud mental y el sistema reproductivo.
Una nueva declaración de consenso publicada en la revista The Lancet, señala que el cambio de nombre surgió tras el diálogo con académicos, grupos de pacientes y clínicos, así como tras encuestas globales realizadas a miles de pacientes con esta afección históricamente desatendida que afecta a más de 170 millones de personas en todo el mundo.
Este cambio tiene implicaciones globales para los sistemas de atención médica, las políticas y la investigación, así como para el avance en la comprensión y el tratamiento de la afección.
La transición al nuevo nombre se llevará a cabo durante tres años, respaldada por una estrategia de implementación multifacética. Los objetivos generales incluyen una mayor concienciación, un diagnóstico mejorado, una mejor calidad de la atención y satisfacción de las pacientes, y resultados optimizados en las amplias características de la afección.
Según el comunicado, el término anterior implica solo “quistes ováricos patológicos”, y deja de lado “diversas características endocrinas y metabólicas, lo que contribuye al retraso en el diagnóstico, la fragmentación de la atención y el estigma, al tiempo que limita la investigación y la formulación de políticas”. El nuevo nombre, por su parte, refleja la “fisiopatología multisistémica” de la afección.
“La precisión mejoró al omitir los quistes y al registrar la disfunción endocrina, metabólica y ovárica”, explicaron.
La profesora Helena Teede, endocrinóloga y directora del Centro Monash para la Investigación e Implementación en Salud en Australia, afirmó: “Lo que ahora sabemos es que en realidad no hay un aumento de quistes anormales en el ovario y que las diversas características de esta afección a menudo no se apreciaban”.
“Fue desgarrador ver el retraso en el diagnóstico, la escasa información y la atención inadecuada que se brindaba a los afectados por esta enfermedad desatendida”, continuó.
“El cambio de nombre fue el siguiente paso crucial hacia el reconocimiento y la mejora de los efectos a largo plazo de esta afección. Este es un momento histórico que propiciará avances muy necesarios a nivel mundial en la práctica clínica y la investigación”, agregó.
Rachel Morman, presidenta de la organización benéfica Verity, a favor de los afectados por el síndrome en el Reino Unido, añadió: “Es fantástico que el nuevo nombre ahora haga referencia a las hormonas y reconozca la dimensión metabólica de la enfermedad”.
Edición: Estefanía Cardeña