Internacional > Ciencias
La Jornada
11/06/2026 | Ciudad de México
Jessica Xantomila
Por primera vez en una década, el desplazamiento forzado en el mundo se redujo, aunque sigue alcanzando niveles “inaceptablemente altos”, afirmó la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).
En su informe 2025, señaló que según las estadísticas se redujo a 117.8 millones personas, el número de quienes se vieron obligadas a huir de la persecución, los conflictos, la violencia, las violaciones de los derechos humanos y los sucesos que perturbaron gravemente el orden público, y que permanecieron desplazadas a finales de ese año.
Esto representa 5.4 millones menos que a finales de 2024, lo que supone un descenso del 4 por ciento, destacó.
Indicó que una de cada 70 personas en el mundo se encontraba desplazada forzosamente a finales de 2025.
La Acnur resaltó que, además, el año pasado los retornos “fueron los segundos más numerosos desde que existen registros, hace 60 años: 14.7 millones de personas regresaron a sus hogares, entre ellas casi 4.4 millones de refugiados, “aunque muchos lo hicieron bajo presión y en contextos extremadamente frágiles”; y 10.3 millones de desplazados internos, con aumentos especialmente significativos en Afganistán, Sudán y Siria.
En el documento, apuntó que el 70 por ciento de los refugiados vive en situaciones de desplazamiento prolongado y una proporción similar (68 por ciento) es acogida por países de ingresos bajos y medios.
“En conjunto, los datos muestran que el número de refugiados en el mundo se redujo un 3 por ciento en 2025, hasta situarse en 41.6 millones. Como dato positivo, cerca de 46 mil personas apátridas obtuvieron la ciudadanía en 24 países durante el último año”, dijo Barham Salih, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados.
Señaló que para demasiadas personas refugiadas, el desplazamiento comienza como una tabla de salvación, pero acaba prolongándose toda una vida. “La ayuda humanitaria salva vidas, pero no puede ser el destino final ni permite a los refugiados tomar las riendas de su futuro. Necesitamos un cambio de paradigma que abra nuevas oportunidades y devuelva la esperanza a quienes huyen de la guerra y la persecución”.
Salih planteó como objetivo claro y medible reducir en más de la mitad durante la próxima década el número de personas refugiadas que viven en situaciones prolongadas de desplazamiento y dependen de la asistencia humanitaria, mejorando así las perspectivas de millones de personas.
“La iniciativa, centrada en los países de ingresos bajos y medios que acogen a la mayoría de la población refugiada, pasa por ampliar las oportunidades de retorno, reubicación, reasentamiento y acceso a visados humanitarios, así como por sustituir gradualmente los modelos tradicionales de asistencia por estrategias orientadas a la autosuficiencia”, expuso.
Edición: Mirna Abreu