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06/07/2026 | Ginebra, Suiza
La UEFA criticó a la FIFA por una “decisión incomprensible e injustificable” al permitir que el delantero estadunidense Folarin Balogun juegue este lunes en el Mundial contra Bélgica, pese a una tarjeta roja en su partido anterior.
El ente rector del futbol europeo afirmó en un comunicado que la FIFA “cruzó una línea roja” con su decisión de no hacer cumplir la suspensión obligatoria de un encuentro para Balogun a raíz de que el organismo rector del balompié mundial quedara bajo presión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La decisión anunciada el domingo por la FIFA, de aplazar la sanción de Balogun mediante un año de libertad condicional, rompe de forma sorprendente con la tradicional aplicación de la normativa de futbol y provocó duras críticas en todo el mundo, ya sea de estrellas retiradas o de técnicos en este torneo.
“Es una mala, mala, mala, mala, mala decisión que perjudicará al Mundial”, manifestó Ståle Solbakken, el seleccionador de Noruega, después de que su equipo venciera a Brasil para avanzar a los cuartos de final el domingo.
La UEFA, cuyas federaciones miembro incluyen a Bélgica, insistió: “A veces las reglas están abiertas a interpretación. En este caso, no”.
“Cuando la certeza de las reglas ya no está garantizada por sus guardianes, la integridad del juego está en juego y la credibilidad de una competición se ve socavada”, señaló. También recordó que a menudo ha chocado con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, durante su década en el poder.
“Expresamos nuestra incredulidad ante una decisión tan inédita, incomprensible e injustificable”, subrayó.
Infantino llegó a ser el secretario general de la UEFA, con funciones similares a las de un director ejecutivo, desde 2009 hasta que fue elegido para presidir la FIFA en febrero de 2016.
La federación belga de futbol preparaba una apelación en Seattle en las primeras horas del lunes para impugnar el fallo sobre Balogun ante un juez de apelaciones designado por la FIFA. El choque de octavos de final contra Estados Unidos está programado para comenzar a las 18 horas (tiempo del centro de México).
La falta de Balogun
Balogun fue expulsado de forma directa por clavar su bota con tacos en un tobillo de Tarik Muharemovic, defensor de Bosnia-Herzegovina, durante la victoria por 2-0 de Estados Unidos en los dieciseisavos de final.
Ese tipo de acción ha sido una tarjeta roja habitual durante toda la temporada en competiciones de todo el mundo, y Balogun afrontaría una sanción de dos duelos por juego brusco grave.
Aun así, acciones similares de varios astros han quedado sin castigo en este Mundial, como el caso del argentino Lionel Messi contra Argelia y el marroquí Achraf Hakimi frente a Brasil. El portugués Bernardo Silva recibió apenas una tarjeta amarilla ante Congo.
“Creo que una tarjeta amarilla habría sido justa”, sugirió Balogun posteriormente.
Las intervenciones de la FIFA
Esta copa ha sido notable porque la FIFA parece reescribir las normas de las sanciones disciplinarias incluso antes de que comenzara el torneo.
Un patrón de indultos abrió la puerta a insinuaciones de intervención ejecutiva en la independencia estatutaria de sus órganos judiciales.
Cristiano Ronaldo fue habilitado para disputar el debut de Portugal en el Mundial pese a haber recibido una tarjeta roja por juego brusco grave en el desafío de las eliminatorias europeas contra Irlanda en noviembre pasado. Golpeó a un rival con un codo.
El astro luso cumplió su suspensión obligatoria en el último partido de Portugal en las eliminatorias, pero se le perdonó una sanción esperada de dos encuentros porque la FIFA introdujo la idea de la libertad condicional.
En el encuentro inaugural del 11 de junio, el sudafricano Themba Zwane recibió una tarjeta roja contra México por una infracción similar a la de Cristiano y la FIFA le impuso una sanción de tres choques sin libertad condicional. Zwane no volvió a jugar en la copa.
A tres jugadores expulsados en duelos de las eliminatorias de sus selecciones el año pasado, la FIFA les comunicó de manera sorprendente en mayo que podían cumplir sus sanciones en una competición futura en lugar de hacerlo en la Copa del Mundo, que era la norma establecida desde hacía mucho tiempo.
Los beneficiados fueron el volante ecuatoriano Moisés Caicedo, el defensor argentino Nicolás Otamendi y el defensor quatarí Tarek Salman.
El excepcionalismo de Estados Unidos
La FIFA indicó en mayo que esto era para garantizar que los equipos “puedan competir con sus planteles más fuertes posibles” en el máximo torneo del futbol de selecciones masculino. La decisión sobre Balogun simplemente llevó esa política más lejos, aunque no para otros futbolistas que hasta ahora han visto una tarjeta roja y a quienes se les ordenó perderse al menos un desafío.
Edición: Ana Ordaz