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08/07/2026 | Atlanta, EU
Para Mohamed Salah y Egipto, lo que pudo haber sido una celebración gloriosa se tornó en pesadilla al final.
Los “Faraones” estuvieron a punto de dar el batacazo ante los campeones vigentes del Mundial, pero dilapidaron una ventaja de dos goles en los minutos finales y perdieron 3-2 ante la Argentina de Lionel Messi en los octavos de final el miércoles.
El tanto del triunfo cayó dos minutos dentro del tiempo añadido y desató el descontrol frente al banquillo egipcio. Se le mostró una tarjeta roja a un integrante del cuerpo técnico, furioso, que tuvo que ser sujetado físicamente para impedir que fuera tras el árbitro francés Francois Letexier. Dos jugadores en el campo recibieron tarjetas amarillas por protestar enérgicamente el último gol de Argentina.
El seleccionador egipcio, Hossam Hassan, cruzó los brazos -la señal para denunciar insultos racistas- y afirmó sin rodeos que su equipo fue víctima de los mandamases del futbol que querían que Messi y Argentina avanzaran a los cuartos de final en su búsqueda de un segundo título consecutivo. “Hoy (por el martes) nos han tratado injustamente. Hemos sufrido una injusticia”, manifestó Hassan.
En un torneo ya empañado por acusaciones de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, influyó en la FIFA para revocar una suspensión de un partido a un jugador estadunidense, Egipto elevó la presión sobre el organismo rector del futbol.
“Sólo me gustaría decir que merecíamos haber conseguido esta victoria, pero nos vamos con honor, con orgullo, independientemente de esta derrota”, aseguró Hassan.
Un técnico que durante el torneo se mostró franco en su apoyo a los palestinos, Hassan se molestó porque un posible segundo gol fue anulado tras una revisión de video que mostró una falta de un egipcio al inicio de una jugada de ida y vuelta.
La remontada
De todos modos, Egipto se puso arriba 2-0 con el gol de Mostafa Zico a los 67 minutos, pero aún quedaba tiempo suficiente para que Argentina completara una remontada para la historia en el estadio que normalmente es la casa de los Halcones de Atlanta de la NFL.
Cristian Romero les dio esperanza a los campeones a los 79. Messi clavó el tanto del empate con un disparo que pegó en el travesaño apenas cuatro minutos después. Y Enzo Fernández le dio el triunfo a Argentina en el segundo minuto del tiempo añadido, en una jugada que comenzó en el extremo opuesto del campo cuando a Salah le quitaron el balón mientras intentaba regatear hacia el área, y terminó boca abajo sobre el césped.
Incluso Tom Brady, el mariscal de campo retirado de la NFL, tomó nota de la remontada y recurrió a las redes sociales para señalar que el regreso rivalizaba con el que él protagonizó contra los Halcones en el Súper Tazón de 2017, cuando los Patriotas de Nueva Inglaterra borraron un 28-3 en contra al final del tercer cuarto para ganar 34-28 en tiempo extra.
“Sí, así que esto podría superar el 28-3”, escribió Brady en X.
A Hassan no le importó en absoluto lo que Brady tuviera que decir. El entrenador seguía indignado porque el árbitro asistente de video no consideró necesario que Letexier revisara lo que Egipto entendía como una falta dentro del área, negando lo que pudo haber sido una oportunidad de un disparo para ganar en los minutos finales.
“El efecto de este resultado va mucho más allá de la derrota en sí porque no hemos visto ni respeto ni juego limpio. No ha habido respeto ni juego limpio porque se anuló un gol. Y una jugada que debió señalarse como penal para nosotros (poco antes del tercer gol argentino) ni siquiera fue revisada por el VAR”, sostuvo.
Edición: Ana Ordaz