Japón entero está festejando la victoria de Naomi Osaka en el Abierto de Estados Unidos. Sobre todo sus patrocinadores.
Pero hay un llamativo silencio en torno a su campaña contra las injusticias raciales en Estados Unidos. Japón es una nación con relativamente pocos inmigrantes y no muy empapada en el tema del racismo.
Osaka nació en Japón, hija de madre japonesa y padre haitiano. Se mudó a Estados Unidos cuando tenía tres años y se crió allí.
Jugó siete partidos en el US Open de Nueva York y antes de cada uno de ellos lució un barbijo con los nombres de afroestadunidenses fallecidos víctimas de actos de violencia.
Se espera que Osaka represente a Japón en los Juegos Olímpicos de Tokio en 2021 y es posible que, al igual que muchos otros deportistas, quiera hacer pronunciamientos sobre alguna causa. La suya es la campaña del movimiento Black Lives Matter.
El Comité Olímpico Internacional (COI) prohíbe actos de “propaganda política, religiosa o racial” en las ceremonias de entrega de medallas.
Edición: Ana Ordaz
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