Ap, Dpa, Afp, Reuters, Xinhua, Notimex y The Independent

Katmandú.
Lunes 27 de abril, 2015

Después de una noche de dormir en las calles, los nepalíes cremaban a sus muertos este domingo, removían los escombros en busca de desaparecidos y continuaban en pánico por las constantes réplicas que han seguido al devastador terremoto de magnitud 7.8 que azotó el sábado al mediodía Nepal, donde suman 3 mil 218 muertos y unos 6 mil 500 heridos.

Decenas de miles de nepalíes pasaron la fría noche del sábado a la intemperie, en tiendas de campaña o en automóviles y autobuses. Los despertaron las réplicas del domingo por la mañana. Se estima que han sido 60, la mayoría imperceptibles. Pero uno de los remezones más fuertes fue de magnitud 6.7, que provocó además nuevas avalanchas en el campamento base del Monte Everest.

Tras las avalanchas en el Everest, la montaña más alta del mundo (8 mil 848 metros), se cuentan al menos 22 muertos y unos 220 desaparecidos. Los equipos de rescate, con apoyo de helicópteros, han retirado a unos 61 heridos, la mayoría extranjeros, de acuerdo con el Departamento de Turismo y asociaciones de montañismo.

Hubo al menos tres grandes temblores a la noche y la madrugada. ¿Cómo hemos de sentirnos a salvo? Esto es interminable y la gente está asustada, dijo Sundar Sah, vecino de Katmandú. Me desperté varias veces, feliz de estar vivo, expresó, luego del fenómeno telúrico y las réplicas que azotan la zona del Himalaya.

Al amanecer, rescatistas iniciaron la remoción de planchas de cemento, ladrillos, vigas de hierro y madera en busca de sobrevivientes, con ayuda internacional. En el barrio de Kalanki fue socorrido un hombre atrapado bajo un cadáver, estaba bajo una pila de planchas de cemento y vigas de hierro, mientras sus familiares lloraban y rezaban. Sus piernas y caderas estaban totalmente aplastadas.

Aterrados por las réplicas que remecieron los edificios el domingo, los habitantes de Katmandú salieron corriendo a las calles. Aviones llenos de suministros médicos y equipos de ayuda de países vecinos empezaron a llegar al país asiático, donde se espera rescatar a más gente con vida de entre los escombros. No se reportaron víctimas del nuevo remezón, pero tuvo un fuerte impacto sicológico.

La gente no sabe qué esperar por las réplicas, dijo Sanjay Karki, jefe para Nepal de la agencia internacional Mercy Corps. Todos los espacios abiertos en Katmandú están atestados de gente a la intemperie. Cuando vienen las réplicas las mujeres y los niños lloran. Las personas se aprestan a pasar este domingo una segunda noche a la intemperie.

El temblor con epicentro fuera de Katmandú es el más grave que haya asolado a esta nación del sur de Asia en más de 80 años. Destruyó por completo los vecindarios más viejos de la ciudad y tuvo tanta potencia que se sintió en el norte de India (61 muertos), además de Bangladesh, la región china del Tíbet y Pakistán, donde el número de víctimas y heridos ha sido menor.

Los socorristas alertaron también que la situación podría ser mucho peor cerca del epicentro, que el Instituto Geológico de Estados Unidos situó cerca de Lamjung, unos 80 kilómetros al noroeste de la capital, en el distrito de Gorkha. Las carreteras hacia esas zonas están bloqueadas por deslaves, lo que impide la llegada de equipos de rescatistas, dijo el jefe del distrito, Prakash Subedi.

Los rescatistas subían a pie por senderos de montaña para llegar a aldeas remotas y se desplegarán helicópteros, agregó vía telefónica. El socorrista Matt Darvas dijo en un comunicado de su grupo, World Vision, que escuchó que muchas aldeas de montaña cerca del epicentro, podrían haber quedado enterradas bajo aludes de piedras.

Columnas de humo se alzan sobre la capital donde la gente crema rápidamente los restos de sus familiares junto al río. Las primeras incineraciones en masa, para alejar el riesgo de enfermedades e infecciones, se hicieron en el distrito Pashupatinath, de Katmandú.

La mayor parte de las zonas afectadas están sin electricidad ni agua. La Organización de Naciones Unidas (ONU) dijo que los hospitales en el Valle de Katmandú están atestados y se agotan las provisiones de emergencia. Los médicos atienden a las personas a la intemperie o en casas de campaña, adonde acuden cientos de personas con lesiones físicas y traumas sicológicos.

Un reporte del Fondo para la Infancia de Naciones Unidas (Unicef) señaló que al menos 940 mil niños que viven en áreas gravemente afectadas por el sismo del sábado requieren ayuda humanitaria de manera urgente. Indicó que la crisis en Nepal ha puesto en situación de vulnerabilidad a miles de menores.

El Valle de Katmandú figura en la lista del Patrimonio Mundial. Las estupas budistas, plazas públicas y templos hindúes figuraban entre los sitios más conocidos y hoy están destruidos.

No obstante el cierre temporal del único aeropuerto internacional de Katmandú, la ayuda comenzaba a llegar de China, países europeos, Rusia, Japón, Canadá y Estados Unidos, así como de diversos organismos.

El terremoto en Nepal fue un desastre que los expertos sabían que ocurriría. Hace apenas una semana, unos 50 sismólogos e investigadores de todo el mundo llegaron a Katmandú, capital de Nepal, para dilucidar cómo preparar a esta ciudad pobre, pero desconocían que sus temores se materializarían tan pronto, según reportes de prensa.

Un experto citado en un reporte de The Independent comparó el poder del sismo de 7.8 grados Richter con el de unas 20 bombas atómicas.

El peor terremoto en Nepal del que existen registros ocurrió en 1934, fue de magnitud 8.2 y destruyó casi por completo las ciudades de Katmandú, Bhaktapur y Patan, con saldo de unos 10 mil muertos.


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