Steve Connor
Foto: Afp
La Jornada Maya

9 de febrero, 2016

Científicos han ideado la mejor manera de retirar millones de toneladas de desechos plásticos que flotan en los océanos, bomba de tiempo que amenaza con envenenar el ecosistema marino.

Se estima que unas 8 millones de toneladas de desechos plásticos, como empaques de alimentos y botellas, son derivadas hacia los océanos cada año, donde se descomponen en microplásticos que atraen toxinas químicas ingeridas por las criaturas oceánicas más pequeñas.

Se prevé que la cantidad acumulada de plástico en el océano se decuplicará en 2020, y las consecuencias persistirán durante siglos, dado el tiempo requerido para que los plásticos se biodegraden. Esto ha producido llamados a una iniciativa global para recoger el desperdicio plástico flotante en la superficie de los mares.

Existe ya un plan ambicioso de acopio de recursos para recoger desechos que circulan en un enorme parche de basura en medio del Pacífico, mediante el uso de barreras inflables de 100 kilómetros de largo, alineadas a través de las corrientes marinas.

Pero un nuevo estudio sugiere que esto sería mucho más efectivo si se hiciera cerca de líneas costeras densamente pobladas, en especial en las costas de China e Indonesia, donde gran parte del desperdicio entra al mar.

[h2]Limpiar desde tierra[/h2]

El llamado gran parche de basura del Pacífico es una ilustración altamente visible de la escala del problema global. Sin embargo, los investigadores creen que sería mejor acometer la limpieza más cerca de su fuente en tierra, donde cada año se tira el equivalente a más de 15 bolsas de plástico de supermercado por cada 30 metros de línea costera del mundo, señalan.

El estudio, llevado a cabo por un equipo del Colegio Imperial, es comparado con dos métodos hipotéticos de recoger plástico marino en un periodo de 10 años entre 2015 y 2025, ya sea retirando el desecho del medio del océano o emplazando las barreras de recolección frente a la costa, cerca de zonas densamente pobladas.

Modelos de computadora sugirieron que colocar dispositivos de recolección más cerca de las costas retiraría alrededor de 31 por ciento de los microplásticos, pequeños trozos y fibras resultantes de la descomposición ambiental de piezas más grandes. Sin embargo, cuando todas las barreras de recolección se colocan dentro de los parches de basura que circulan en mitad del océano, sólo se retirarían 17 por ciento de los microplásticos, según el estudio publicado en la revista Environmental Research Letters.

Tiene sentido retirar plásticos donde entran al océano, alrededor de centros económicos y de alta densidad de población en las costas. También significa que se pueden quitar antes de que puedan causar daño. Los plásticos del parche han viajado mucho y potencialmente han hecho mucho daño, comentó Erik van Sebille, del Colegio Imperial, director del trabajo.

Aunque existe una masa enorme de desechos plásticos circulando en los giros del océano –corrientes circulares–, sería más eficiente atacar el problema donde la mayor parte del desperdicio entra al mar, que por coincidencia es más rico en vida silvestre, señaló Peter Sherman, estudiante de física que participa en el estudio.

[h2]Detener la fuente contaminante[/h2]

El gran parche de basura del Pacífico cuenta con una masa enorme de microplásticos, pero el mayor flujo de plásticos está frente a las costas, donde entra a los océanos. Hay mucho plástico en el parque, pero es una zona relativamente muerta para la vida en comparación con la riqueza en torno a las costas, expresó Sherman.

Necesitamos limpiar de plástico los océanos, y en última instancia esto debe hacerse deteniendo la fuente de contaminación. Sin embargo, esto no ocurrirá de la noche a la mañana, así que se requiere una solución temporal, y los proyectos de limpieza pueden serlo si se hacen bien.

Un estudio de 192 países realizado el año pasado encontró que la mayor parte de los desechos plásticos de los océanos procede de personas que viven en una franja costera de 50 kilómetros. Se estima que cada año se generan 275 millones de toneladas de desperdicios en el mundo, y entre 4.8 y 12.7 millones son arrojados deliberadamente al mar o son arrastrados a él.

Otro análisis encontró que 90 por ciento de las aves marinas han tragado plásticos y que esas aves se concentran en torno a las costas. Las predicciones de cómo se incrementará la cantidad de desperdicio plástico tomaron en cuenta la creciente industrialización de las naciones en desarrollo, el crecimiento de la población y los intentos de limitar la deriva de desechos hacia los océanos mediante actividades de manejo de desperdicios en tierra.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya


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