Emilio Gómez
La Jornada Maya
Mérida, Yucatán
Sábado 23 de mayo, 2020
“Ya hasta estábamos viendo el color de la filipina que íbamos a llevar a la ceremonia, pero ahora no sé qué proceda”, cuenta Nancy Asunción Pech a [i]La Jornada Maya[/i], una de las estudiantes afectadas por el cambio repentino a clases en línea tras el anuncio del brote de la pandemia del COVID-19 y cuya graduación ha quedado en incógnita a raíz de la contingencia.
La estudiante del octavo semestre de la carrera de Gastronomía de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), campus Palenque, expresa que como estudiante de dicha carrera lo mejor son las clases presenciales, “porque para ser un buen cocinero necesitas practicar mucho más que simplemente tener teoría”.
Expresa que lo que más extraña de las clases presenciales es la convivencia con sus compañeros, ya que “el encierro cansa”. Algo que podría funcionar para sobrellevar el confinamiento y continuar con la práctica, “es que nos dejen de tarea recrear recetas según la cocina que tengamos a mano, es decir, cocinas con fogón o cocinas con estufas”.
[b]Entre la escuela y el trabajo[/b]
Asunción cuenta que tiene que distribuir su tiempo entre la escuela, su trabajo y su hijo, para organizarse y así cumplir con cada una de sus obligaciones diarias.
La estudiante continúa con sus actividades escolares a través de la aplicación Classroom, la cual considera una buena herramienta “porque mis profesores, en su mayoría jóvenes, siempre están pendientes de los mensajes que les envío, de dudas o aclaraciones a través de la aplicación y también puedes interactuar con tus compañeros. El detalle es que las tareas las tengo que hacer en lapsos de 10 a 15 minutos durante el día por mi trabajo o después de las 10 de la noche cuando mi hijo ya está dormido”.
“Me sentí desubicada al principio”, dice sobre el cambio repentino a modo virtual, lo cual se dificulta por la falta de acceso a la red. “Sí fue confuso y difícil al principio, sumado a que no tengo internet como tal donde resido y más si se presentan algunos inconvenientes como el que se me presentó cuando se descompuso por 15 días mi computadora, de plano tuve que mudarme a la casa de mis padres mientras le realizaban el servicio correspondiente”.
Además del estudio y el cuidado de su hijo de casi tres años de edad -cuya guardería se encuentra cerrada por la contingencia-, Asunción atiende su negocio, pues es dueña de una cafetería llamada “Zots”, ubicada en el centro de Palenque, la cual administra junto a su pareja. El establecimiento fue afectado por el cierre obligatorio de negocios esenciales en Palenque a partir de las 17 horas, dicha norma sólo le permite vender “para llevar”.
Ante la reducción de horario de “Zots”, la también empresaria emprendió con su pareja un nuevo negocio en el domicilio de sus padres, donde vende tacos, antojitos y pozol -bebida típica de los estados de Chiapas y Tabasco-, lo que reduce su tiempo para realizar tareas escolares.
[b]Compañeros ausentes[/b]
Asunción habla de los compañeros ausentes, es decir, aquellos que no han usado Classroom para hacer sus actividades escolares, señaló que en parte se debe a que algunos son de comunidades que muy difícilmente tienen acceso a internet aunque también apuntó que muchos no “se saben organizar” y “dejan pasar” ciertas obligaciones.
“Yo que tengo que trabajar y cuidar a mi hijo me da tiempo para hacer todo y ellos que prácticamente están enfocados en la escuela no se organizan. Tampoco sé qué vaya a proceder con ellos, si reprobaron o repondrán las materias después”, dijo.
[b]Graduación en incógnita[/b]
Asunción se graduará en junio, pero asegura que hasta el momento no ha recibido ninguna notificación por parte de su universidad sobre alguna suspensión o el posible aplazamiento de la ceremonia.
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