La Jornada Maya
Ciudad de México
Domingo 28 de marzo, 2020
Un grupo de investigadores del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos (NIAID, por sus siglas en inglés) tomó, mediante un microscopio electrónico, las imágenes más detalladas que se han conseguido hasta ahora del COVID-19 y posteriormente las coloreó para mostrar diferentes detalles de este virus.
La gran masa de color azul es una célula humana en pleno proceso de apoptosis o muerte celular programada. Esta célula, proveniente de la muestra de un paciente infectado con el COVID-19, fue analizada en el Centro de Investigación Biológica de Fort Detrick, Maryland, Estados Unidos. Las diminutas esferas amarillas son el virus propiamente dicho.
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El COVID-19 es una cadena de ácido ribonucleico (ARN), es decir, un hilo de proteínas que forma un ovillo. Ese ovillo está recubierto por una capa de lípidos con espinas de proteínas que semejan una corona; de ahí el nombre coronavirus.
Dichas espinas le sirven al COVID-19 para adherirse a las proteínas de la membrana celular. Cuando lo logra, usa la maquinaria interna de la célula para crear copias de sí mismo hasta que la célula infectada implosiona y se rompe, liberando más virus que infectan las células cercanas.
Este proceso destroza las células del tejido pulmonar, causando flemas, inflamación, fiebre y los demás problemas respiratorios asociados a la infección por COVID-19.
[b]Nota de la Gaceta UNAM[/b]
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