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La Jornada
19/05/2025 | Guanajuato, Guanajuato
Carlos García
En el municipio de San Felipe fueron asesinados siete hombres. La masacre se registró a las 2:30 de la mañana del lunes en la comunidad de San Bartolo de Berrios.
La Fiscalía General del Estado (FGE) confirmó que en el ataque armado asesinaron a siete hombres. La Secretaría de Seguridad de San Felipe difundió que el 911 recibió el reporte de que en la plaza principal de la comunidad se registró un tiroteo.
Cuando la policía y los paramédicos llegaron a San Bartolo de Berrios, encontraron a los siete hombres sin vida y una camioneta con múltiples impactos de bala.
Al parecer, al lugar llegó un grupo armado a bordo de tres camionetas y dispararon contra los hombres que convivían en la plaza, donde está el templo de la comunidad.
Obispos exigen que se arreste a los asesinos
La Fiscalía General del Estado (FGE) debe arrestar a los asesinos de siete jóvenes de la comunidad de San Bartolo de Berrios del municipio de San Felipe y procurarles justicia, exigieron la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y la Arquidiócesis de León.
“Con profundo dolor y consternación, los obispos de México alzamos la voz ante la tragedia ocurrida en la comunidad de San Bartolo de Berrios, municipio de San Felipe, Gto., donde siete jóvenes, entre ellos algunos menores de edad, fueron asesinados de manera violenta en la plaza principal del pueblo”, difundió el presidente del CEM y obispo de Cuernavaca, Ramón Castro Castro.
Agregó que se unen al dolor de las familias porque no pueden ser indiferentes ante el espiral de violencia que lacera a tantas comunidades de México.
“Esta masacre, una más entre tantas que se repiten con dolorosa frecuencia, es un signo alarmante del debilitamiento del tejido social, la impunidad y la ausencia de paz en vastas regiones de nuestra nación”, consideró el representante del CEM.
Tanto el presidente de la Conferencia del Episcopado como el arzobispo de León, Jaime Calderón Calderón, exhortaron a los tres niveles de gobierno a asumir con responsabilidad y eficacia la tarea de garantizar la seguridad y la justicia.
La iglesia católica pidió a la sociedad no acostumbrarse a convivir con la muerte violenta, ni a que la impunidad sea una norma.
“La violencia no se erradica solo con el uso de la fuerza, sino con una profunda transformación cultural que recupere el valor sagrado de la vida humana”, señaló el obispo de Cuernavaca.
Edición: Emilio Gómez