La innovación en la medicina veterinaria en México ha encontrado un aliado inesperado, pero altamente eficaz: los perros. A través de un proyecto financiado por el Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica (PAPIIT), la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM ha desarrollado una estrategia basada en la detección temprana del gusano barrenador, una plaga que representa una amenaza creciente para la ganadería nacional.
Esta plaga afecta al ganado al infestar heridas abiertas y alimentarse del tejido circundante, lo que genera daños en los animales y representa un riesgo sanitario. La ganadería es un pilar fundamental del sector agropecuario mexicano, ya que posiciona al país como el séptimo productor mundial de proteína animal.
Hasta el 17 de marzo de este año, según datos del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), se han reportado más de 17 mil 554 casos de infestación en el país.
De crisis sanitaria a emergencia agropecuaria
Carlos Guillermo Gutiérrez Aguilar, director de la FMVZ, explicó que los antecedentes de este proyecto se remontan a la pandemia de Covid-19 en 2020, cuando, junto con la doctora Arantzatzu Lassala Irueste y la alumna Diana Cortés Becerril, comenzó a entrenar perros para detectar la enfermedad mediante el olfato. En colaboración con el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, se utilizaron muestras biológicas positivas y negativas para enseñar a los animales a distinguir entre personas infectadas y sanas.
“Aunque los resultados fueron prometedores, la capacidad de entrenamiento dentro de la Universidad era limitada, lo que llevó a ampliar la colaboración con la Secretaría de la Defensa Nacional. Mediante el Centro de Adiestramiento de la Policía Militar, se entrenaron 11 perros en el Hospital Central Militar durante 2021, para después contribuir en labores de triaje (detección rápida de personas infectadas antes de una revisión médica) en 2022”, explicó.
Con el fin de la pandemia, el equipo decidió no desaprovechar esta capacidad instalada. Los perros, ya considerados una unidad de alta especialización en biodetección, fueron reentrenados para un nuevo desafío: la detección de cáncer. En esta etapa, el proyecto contó con la colaboración del Instituto Nacional de Cancerología, con énfasis en cánceres de mama y cervicouterino.
De manera paralela, en diciembre de 2024 comenzó a expandirse en México un problema urgente: la aparición y propagación del gusano barrenador. Ante este escenario, el equipo universitario decidió redirigir nuevamente sus esfuerzos, adaptando a los perros para detectar esta nueva amenaza.
Nuevo objetivo
El proceso de reentrenamiento, aunque implicó ciertos retos, fue relativamente ágil gracias a la experiencia previa de los animales. Los perros ya dominaban la metodología de detección basada en el condicionamiento operante, por lo que el principal cambio consistió en enseñarles a identificar un nuevo olor objetivo, asociado a heridas infectadas por gusano barrenador. A diferencia de los entornos hospitalarios controlados, este nuevo entrenamiento se llevó a cabo en ambientes más complejos, como ranchos y zonas de manejo de ganado, lo que exigió una adaptación adicional.
Actualmente, el equipo cuenta con dos perros, Nala y Tamal, capaces de detectar el gusano barrenador con una sensibilidad superior a 90 por ciento. Estos resultados, aunque altamente prometedores, aún se encuentran en fase de validación, ya que ha sido difícil acceder a suficientes casos reales en campo para comprobar completamente su eficacia.
Desde el 11 de enero de 2026, el equipo universitario realiza pruebas experimentales en el Centro de Enseñanza, Investigación y Extensión en Ganadería Tropical (CEIEGT), en Veracruz, y posteriormente efectuó una segunda fase en el Centro de Enseñanza Práctica e Investigación en Producción y Salud Animal (CEPIPSA), en Topilejo, Ciudad de México.
“En pruebas controladas, los perros han demostrado una capacidad notable para identificar muestras contaminadas, incluso cuando estas se colocan en animales dentro de dinámicas reales de manejo ganadero”, señaló Gutiérrez Aguilar.
El director de la FMVZ destacó que el uso de perros en este tipo de tareas se justifica no solo por su extraordinaria capacidad olfativa, sino también por su disposición natural a trabajar con humanos. A través de recompensas y juegos, los perros aprenden a asociar la detección de ciertos olores con una gratificación, lo que los convierte en colaboradores eficientes y motivados. Además, su tamaño, adaptabilidad y comportamiento social los hacen ideales para operar en entornos ganaderos.
Foto: Gaceta UNAM
¿Qué sigue?
Con el propósito de que los perros practiquen en casos reales, el siguiente paso es llevar esta innovación al ámbito operativo. En este sentido, la FMVZ ha establecido una colaboración con el estado de Jalisco, que destaca por contar con su propia agencia estatal de sanidad, a diferencia de otras entidades que dependen exclusivamente del Senasica. A partir de esta alianza, se busca incluir a los perros en puntos de inspección ganadera, así como capacitar a entrenadores locales para multiplicar el número de animales disponibles.
Además, otros estados como Guanajuato, Colima y Michoacán han mostrado interés en integrarse a esta estrategia, lo que podría permitir la creación de corredores sanitarios que faciliten el tránsito seguro del ganado y eviten la propagación de la plaga hacia el norte del país. También se contempla la participación de estados del Golfo, como Veracruz y Tamaulipas, mediante centros de investigación universitarios.
Beneficio social y académico
Además de colaborar en la sanidad animal, este proyecto tiene implicaciones importantes para la formación académica. Gutiérrez Aguilar indicó que la vinculación entre la Facultad, el gobierno de Jalisco y la industria ganadera fortalece la pertinencia de los programas educativos, mejora la capacitación de los estudiantes y aumenta sus oportunidades de inserción laboral. Asimismo, la retroalimentación constante permite ajustar los planes de estudio en función de las necesidades reales del sector agropecuario.
Enfoque práctico
La utilización de perros para la detección temprana del gusano barrenador representa una innovación significativa en la medicina veterinaria en México. Este enfoque no solo aprovecha capacidades biológicas excepcionales, sino que también integra conocimiento científico, colaboración institucional y aplicación práctica en beneficio de la salud animal y la economía ganadera. Aunque aún hay retos por superar, como la validación en condiciones reales y la expansión del programa, los avances logrados hasta ahora posicionan a la FMVZ como un referente en el desarrollo de soluciones innovadoras frente a problemas emergentes.
Edición: Emilio Gómez
Especialistas en diversos giros acompañan a las y los microempresarios locales
Astrid Sánchez
Los intentos de reubicación de ejemplares del río Magdalena no han tenido éxito
Afp