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La Jornada
08/05/2026 | Ciudad de México
Joshua Reyes
En cada Mundial, miles de aficionados al futbol reviven un ritual que se resiste al paso del tiempo: abrir sobres, buscar estampas faltantes y llenar cada página junto a familiares y amigos. Algunas calcomanías se resisten a salir, por lo general la de grandes astros como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, quienes no solamente resultan audaces en la cancha, sino también en el papel, lo que complica el llenado del álbum conmemorativo.
Para esta edición, conseguir las 980 estampas de las 48 selecciones requiere de una inversión mínima de 3 mil 500 pesos (el costo de la caja), a diferencia de los 2 mil 400 que se requirieron en Qatar 2022. En el Museo Anahuacalli ayer se realizó la presentación oficial del álbum Panini 2026, el cual ya se encuentra en diversos puntos de venta en su versión de pasta suave (99 pesos) y dura (349).
“Es un orgullo como mexicano en ser el único país en organizar tres Mundiales. En 1970 tenía 12 años y anhelaba jugar una Copa con mi país, por fortuna lo conseguí; el álbum precisamente hace eso, nos recuerda a los que fuimos futbolistas que hicimos historia para que siempre nos recuerden”, declaró Hugo Sánchez.
“Se puede entender este ritual como un hábito anclado a la aparición cíclica de un fenómeno masivo, el álbum es un objeto que permite que la afición comparta algo en común. Este público se vuelve primero consumidor al comprar, luego, coleccionista al buscar las estampas y, finalmente, agente socializador al compartir sus álbumes con otras personas, a las que ya identifica como aficionados. Su característica de ritual se adquiere porque sucede alrededor del Mundial, este evento que vuelve cada cuatro años y con él las oportunidades de convertir un fenómeno deportivo en objeto de consumo”, explicó Erick Suaste, doctor en ciencias políticas y sociales, especialista en semiótica de la cultura y análisis del discurso.
La presentación el álbum Panini contrastó con el anuncio de que la marca de coleccionables Topps producirá pegatinas y tarjetas exclusivas con temática de la FIFA a partir de 2031, después de que su empresa matriz Fanatics firmara un acuerdo de licencia a largo plazo con el organismo mundial de futbol.
De acuerdo con la agencia Reuters, con este acuerdo se pone fin a la asociación de seis décadas de la FIFA con Panini, que ha producido estampas y tarjetas coleccionables para todos los Mundiales desde 1970, y que será socio del organismo hasta la edición 2030.
Detrás de esta costumbre que atraviesa generaciones, existe algo mucho más complejo: comunidades de intercambio, mercados digitales y piezas de colección. Lo que para muchos comienza como un ejercicio de nostalgia, para otros se convierte en una práctica de coleccionismo.
“Recuerdo con mucha alegría como pegaba con mi hijo las estampas del álbum de Alemania 2006 y Sudáfrica 2010, fueron momentos únicos que te brindan otra forma de vivir la Copa, porque cada que abrimos esas páginas es como si regresáramos en el tiempo”, comentó Javier Benítez, quien desde el Mundial de Corea-Japón 2002 colecciona el álbum.
Una de las cuestiones claves para llenarlo por completo es el intercambio de estampas, el cual se realiza en las escuelas, así como en puntos específicos en la Ciudad de México, como afuera del Palacio de Bellas Artes. Varios coleccionistas acuden a este punto a buscar sus calcomanías faltantes, que se pueden conseguir también en otros tianguis de la capital desde 50 pesos, al igual que en grupos de Facebook.
Edición: Emilio Gómez