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La Jornada
08/09/2026 | Ciudad de México
La Alianza por la Salud Alimentaria presentó una denuncia formal ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para alertar sobre una nueva línea de jugos, néctares, leches, yogures, bebidas endulzadas y postres que se comercializan como opciones “ideales para la lonchera escolar”, y que no son saludables.
Un análisis realizado por El Poder del Consumidor encontró que la mayoría de estos productos mantienen ingredientes no saludables y grandes cantidades de azúcar, incluso mayores que los refrescos.
Por lo anterior, se denunciaron posibles incumplimientos de la norma sobre el etiquetado frontal de advertencia (NOM-051), al no portar sellos de advertencia, y se solicitó que fueran excluidos de la venta escolar.
“Al igual que en 2010, la industria se opone a la regulación o reformula una vez más sus productos para parecer saludables, sin serlo. Estas bebidas y postres se presentan como ideales para la lonchera, cuando en realidad mantienen niveles de azúcar comparables a los de un refresco, o incorporan ingredientes cuyo efecto en la infancia todavía no se conoce del todo. Se trata de productos que no pueden ser declarados como saludables”, señaló en conferencia de prensa Liliana Bahena, coordinadora de la campaña Mi Escuela Saludable en El Poder del Consumidor.
El estudio encontró que la industria busca mantener al interior de las escuelas estos productos a través de publicidad dirigida a niños, niñas y adolescentes (NNA).
“Entre julio y agosto de 2026 se analizaron 31 productos, incluyendo jugos, néctares, bebidas endulzadas, leches saborizadas, yogures y gelatinas, con el objetivo de evaluar el cumplimiento de las normativas vigentes e identificar los ingredientes y estrategias utilizadas para evitar los sellos de advertencia.
Entre los resultados, se halló que los jugos y néctares “disfrazan los principales ingredientes, como la pulpa, concentrado o reconstituido de fruta, como "azúcares totales" en lugar de "añadidos" para esquivar la NOM-051 y los Lineamientos de venta en escuelas.”
Estas bebidas son ultraprocesadas porque utilizan los concentrados de fruta únicamente para endulzar los productos, lo que provoca que NNA se habitúen a los sabores muy dulces.
Dichos jugos se promocionan como “saludables”, pero contienen más azúcar que un refresco. “Por ejemplo, un jugo Del Valle Junior sabor manzana contiene 13 cucharaditas de azúcar en 500 mililitros, frente a 10 cucharaditas en 500 mililitros de Coca-Cola Original.”
De acuerdo con la norma sobre el etiquetado de advertencia, los azúcares provenientes de jugos de fruta se consideran azúcares libres. Por ello, cuando estos ingredientes se utilizan para endulzar un producto, deben declararse y contabilizarse como azúcares añadidos. En consecuencia, todos los productos analizados deben portar los sellos de “exceso de calorías y azúcares” y no pueden ser promocionados como opciones dirigidas a NNA, ni para su consumo dentro del entorno escolar.
En cuanto a las leches saborizadas, yogures, bebidas endulzadas y gelatinas, el análisis evidencia una estrategia más amplia de reformulación para evitar los sellos y facilitar la venta y promoción de estos productos en las escuelas. “El 70 por ciento de las leches y yogures contienen lactasa, y todas las bebidas y postres contienen alulosa o inulina. Además, utilizan colorantes como amarillo 5 y 6, rojo 40, azul 1 y caramelo IV; estos ingredientes pueden causar problemas gastrointestinales, intolerancias, hiperactividad y cáncer.”
Así, aunque se trata de productos que, formalmente, no tienen sellos de advertencia, se desaconseja completamente su consumo, especialmente en NNA. La evidencia de consumo seguro a largo plazo aún es limitada y debe aplicarse el principio precautorio para proteger la salud del personal escolar.
En la denuncia se señala primero una violación a la NOM-051, por exhibir y vender productos con contenidos excesivos de azúcares sin portar los sellos. En segundo lugar, se solicita a las autoridades que excluyan de la venta en las escuelas las leches saborizadas, yogures, bebidas endulzadas y gelatinas mencionadas, ya que, de acuerdo con los Lineamientos de venta de comida escolar, la autoridad sanitaria puede “determinar qué productos no son recomendables para el consumo de las y los estudiantes”.
La entrada de estos productos al entorno escolar agrava la crisis de salud pública que enfrenta México. “Actualmente, 12.7 millones de niñas, niños y adolescentes (NNA) de 5 a 19 años viven con sobrepeso u obesidad",
Además, se estima que 50 por ciento de las niñas y niños podrían desarrollar diabetes en la edad adulta.” El consumo de bebidas endulzadas es un factor crucial en el desarrollo de estas epidemias: ocho de cada 10 NNA consumen bebidas endulzadas, mientras que más de 60 por ciento de la población de 5 a 19 años consume más azúcares añadidos de los recomendados.
“El consumo de bebidas azucaradas ya cobra 40 mil muertes cada año en México”, señaló Alejandra Contreras, investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública.
En México, cada año regresan a las aulas escolares más de 34 millones de estudiantes, mientras que en las escuelas persiste una alta disponibilidad de comida chatarra: 9 de cada 10 escuelas reportaron su venta.
Desde 2010 se han impulsado medidas para regular el ambiente alimentario escolar; ante ello, la industria desarrolló estrategias como la “mini chatarra” y ha promovido la narrativa de la “moderación del consumo”, trasladando la responsabilidad a las decisiones individuales y buscando mantener sus productos dentro de las escuelas. En 2010 se estimó que el mercado de las escuelas representaba ventas de alrededor de 20 mil millones de pesos, un mercado que las corporaciones no están dispuestas a dejar.
“Si la escuela es un espacio para aprender, también debe ser un espacio que proteja la salud: no puede enseñarse salud mientras el entorno escolar la pone en riesgo”, apuntó Gabriela Argumedo, representante nacional de la Cátedra de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) de Salud y Educación Global.
Para enfrentar este problema y subsanar los vacíos normativos previos, en septiembre de 2024 se publicó una nueva regulación del entorno alimentario escolar, obligatoria y sancionable desde marzo de 2025, que prohíbe la venta de productos con leyendas y sellos de advertencia de exceso de azúcares, calorías, sodio, grasas saturadas o grasas, además de restringir otros productos que la autoridad sanitaria considere no recomendables.
Gabriela Guzmán, abogada de El Poder del Consumidor, dijo que “la Cofepris tiene la facultad para analizar el cumplimiento de la NOM-051, así como para indicar las bebidas no alcohólicas o productos que, aunque no porten el etiquetado de advertencia, no sean recomendables para el consumo de las personas estudiantes, ya sea por sus ingredientes, aditivos y otras características que esta autoridad determine”.
Edición: Estefanía Cardeña