Margarita Díaz Rubio
Foto: Enrique Osorno
La Jornada Maya
Viernes 31 de enero, 2020
Investigaciones recientes confirman que moverse al ritmo de la música es una de las mejores alternativas para prevenir y olvidarnos del envejecimiento, pues la actividad física que eso conlleva mejora los huesos y fortalece nuestros músculos.
Lo más importante es que el bailar nos produce felicidad debido a que también se ejercita la capacidad mental, disminuyendo notablemente el riesgo de perder la memoria y desarrollar demencia senil, lo que tiene un impacto muy positivo a nivel de salud cerebral.
Las personas que fueron estudiadas por la instructora y terapeuta Paulina Kulikowska superaban los 70 años, y ella decidió que se les debía permitir charlar para que así sincronizasen esas actividades. El estudio buscaba observar la plasticidad cerebral mediante resonancias magnéticas, y al cabo de un tiempo los bailarines empezaron a ver los resultados y a comentar lo bien que se sentían.
Una de las alumnas dijo que, gracias al baile, iba al mercado sin lista, que podía memorizar mucho más, que ya relacionaba las caras con los nombres y así se le hacía fácil reconocer a las personas.
¿Bailamos?
[i]Mérida, Yucatán[/i]
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