La Jornada llega hoy a 37 años de vida en circunstancias que no sólo son muy distintas a las que la vieron nacer, sino que representan una experiencia inédita en la historia nacional y mundial: como el de millones de seres humanos, nuestro quehacer del reciente año y medio ha estado marcado por la pandemia de Covid-19.
Este evento, tan inesperado como disruptivo en todos los ámbitos de la existencia, nos ha impuesto el desafío de actualizar y renovar los paradigmas del trabajo periodístico para acudir de manera ininterrumpida a la cita con nuestros lectores en medio de la nueva normalidad.
El deplorable torbellino de noticias falsas, rumores, desinformación y uso perverso de la emergencia sanitaria para el golpeteo político y mediático ha ratificado la actualidad y el carácter imprescindible de los valores que impulsaron a un grupo de periodistas, académicos, artistas y activistas sociales y políticos a crear este diario que circuló por primera vez el 19 de septiembre de 1984.
Tenemos claro que el contexto pandémico acrecienta la responsabilidad de nuestro diario hacia sus lectores y el conjunto de la sociedad, pues en estos meses la información se ha convertido en un verdadero asunto de vida o muerte. Cada día transcurrido en pandemia, el profesionalismo, la veracidad, la independencia, la mesura y el alejamiento de toda forma de sensacionalismo y amarillismo nos han permitido aportar a nuestros lectores los datos y la perspectiva que se necesitan en momentos en que la información es una de las principales herramientas para combatir la propagación de la enfermedad.
Ahora como antes, el apego a estos principios nos ha valido ataques de grupos de poder económico, político y mediático, más interesados en impulsar agendas mezquinas e intereses inconfesables que en comportarse a la altura de un momento histórico de gran complejidad para los mexicanos. Y así como no han cesado los intentos de desacreditarnos, tampoco ha cejado nuestro compromiso con la defensa de la soberanía nacional, la conservación y ampliación de mecanismos de justicia social, el principio de rendición de cuentas de las autoridades, el establecimiento de un verdadero estado de derecho, y el dar voz a las causas y los grupos que son ignorados por otros medios.
Este diario ha sorteado las dificultades de la pandemia como antes superó otras adversidades gracias al apoyo de sus lectores y de pequeños inversionistas, así como a la inestimable solidaridad de importantes sectores sociales con el que consideran su periódico. De cara al porvenir, no podemos sino agradecer a los lectores, trabajadores, directivos y colaboradores que nos han acompañado hasta aquí, y ratificar nuestro compromiso con nuestra línea editorial fundacional.
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