Amistad entre letras

La relación inició cuando Cristina recibió por sorpresa una carta de Julio
Foto: Redes sociales

“No fui al entierro de Julio Cortázar. No estoy en la foto. En las numerosas fotos que se hicieron después de su muerte, una lluviosa mañana de febrero de 1984”. Así comienza el hermoso relato de complicidad literaria y amistad amorosa que se vivió en dos ciudades míticas como son París y Barcelona. Escrito desde el alma, expresa con la razón del sentimiento que evoca lo que todavía se percibe, entre calles, letras, cafés y jazz, fundaron una relación que sobrepuso al tiempo para volverse inmortal. Cristina Peri Rossi, escritora uruguaya exiliada desde 1972 en España, manifiesta treinta años después de la partida física de Cortázar, algunos detalles de lo mucho que compartieron, sin caer en sentimentalismos, cada fragmento expuesto, permite adentrarse en la profundidad de un diálogo sostenido durante años entre juegos y cartas. 

La relación inició cuando Cristina recibió por sorpresa una carta de Julio donde le relataba el agrado que le causó la lectura de su novela El libro de mis primos, obra que recibió el premio Marcha y fue publicada en 1970. A partir de la respuesta inmediata de Peri Rossi a la misiva de Cortázar, comenzó a perfilarse esta bella historia de fraternidad sincera y amor compartido. Se conocieron en París en 1973 por invitación de Julio, recorrieron los rincones y las calles, los bares-cafés y las librerías, hablaron de dinosaurios y política, el exilio los unía mucho más de lo que llegarían confesar, eran los años de las dictaduras latinoamericanas en Chile, Uruguay y Argentina, el sentimiento por las patrias fragmentadas y usurpadas era evidente en la nostalgia que les identificaba. 

La obra divulgada bajo el título Julio Cortázar y Cris, se adentra en el ambiente literario, narra algunas de las más apasionadas disputas intelectuales que sostuviera Cortázar con Óscar Collazos en el semanario Marcha, al igual que recrea la hostilidad que sobre el autor de Rayuela pesara por años, al considerársele por sectores conservadores y de izquierda como un autor “europeizante” y ajeno a los asuntos nacionales de Argentina. El compromiso que Cortázar asumiera con las revoluciones cubana y nicaragüense, fue otra de las razones por las cuales se le atacó desde ambas orillas del río revuelto. Peri Rossi logra ejemplificar esas disputas en el humor de su amigo, sin convertir la historia en un anecdotario cargado de datos y fechas. 

La autora uruguaya presenta a un Julio humanizado, lejos del autor aclamado, habla de la simplicidad de las percepciones complejizadas por el agudo sentido de reflexión que poseía, el peso de las ausencias (amistades, amores, naciones) y el gusto compartido por la ópera y el jazz. Y es justamente en ese mar de sensibilidades del cual surgen los poemas que Cortázar le dedica: “Cinco poemas para Cris”, “Otros cinco poemas para Cris” y “Cinco últimos poemas para Cris”. De la obra de Cortázar una de sus facetas menos conocidas es su poesía, los reveladores textos dedicados a su amiga, abren una página importante entre el ser humano, el escritor y su obra, sobre los poemas Peri Rossi escribió: “En 1977, en una de sus cartas desde París, Julio me envió una serie de poemas dedicados […] Confieso que su lectura, en un principio, me apabulló, Yo, la poeta, me veía ahora tratada como musa, como objeto, y el cambio de papeles trastornaba un poco mi identidad”. Testimonios fieles del tiempo compartido. 

“Un hombre que combinaba con mucha armonía la filosofía de la ilustración y de la modernidad con el gusto por el inconsciente, el azar, los sueños y los símbolos”, así define Cristina a su entrañable amigo Julio, esa armonía entre la razón, los sentimientos y lo imaginario, quedó para siempre plasmada en sus personajes e historias. La transgresión de lo convencional que representa la obra de Cortázar, en la que se diluyen las líneas divisorias de la realidad, la razón y la ficción, dan lugar al mundo de los cronopios y del compromiso social, además de la intimidad compartida por dos grandes autores de la literatura latinoamericana y universal que vivieron su amistad entre letras. 


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Edición: Estefanía Cardeña