Miro este calcetín viudo que no entiende la circunstancia de su inutilidad.
Yo ya lo había advertido. Las lavadoras se alimentan de calcetines: no gustan de la ropa interior, se les indigestan las manchas de mostaza que usualmente tienen las camisas y mascan los pantalones, pero no los tragan.
Por eso me apena este viejo calcetín y compadezco su soledad de pie derecho.
Uno puede perder un brazo, un ojo, un pie: lo que queda sigue cumpliendo sus funciones imprecisamente doctrinarias; mas un calcetín solitario es casi una aberración ontológica, un atentado contra cualquier mundo posible, una anomalía de la naturaleza, el mayor de los infortunios.
Este calcetín viudo es ya solamente una metonimia de la soledad, una metáfora siniestra del “no-ser”.
Edición: Ana Ordaz
El Gobierno estatal destacó su papel en el funcionamiento diario de las escuelas
La Jornada Maya
El fenómeno afecta durante ocho o nueve meses al año al Caribe Mexicano
Miguel Améndola
El ciclo escolar 2026-2027 inicia este lunes en los 13 municipios
La Jornada Maya
Conchita y Del Pueblo podrían obtener el distintivo para octubre
Miguel Améndola