Miro este calcetín viudo que no entiende la circunstancia de su inutilidad.
Yo ya lo había advertido. Las lavadoras se alimentan de calcetines: no gustan de la ropa interior, se les indigestan las manchas de mostaza que usualmente tienen las camisas y mascan los pantalones, pero no los tragan.
Por eso me apena este viejo calcetín y compadezco su soledad de pie derecho.
Uno puede perder un brazo, un ojo, un pie: lo que queda sigue cumpliendo sus funciones imprecisamente doctrinarias; mas un calcetín solitario es casi una aberración ontológica, un atentado contra cualquier mundo posible, una anomalía de la naturaleza, el mayor de los infortunios.
Este calcetín viudo es ya solamente una metonimia de la soledad, una metáfora siniestra del “no-ser”.
Edición: Ana Ordaz
Se esperan temperaturas máximas de hasta 42 grados
La Jornada Maya
El precio alcanzado fue el más alto jamás pagado por un objeto de utilería utilizado en la franquicia
Ap
La sanción castiga la difusión de una carta política a través de Flavio, hijo del ex mandatario
Afp
Temu también ha sido sancionada, mientras que Shein se enfrenta a una investigación en curso
Reuters