Miro este calcetín viudo que no entiende la circunstancia de su inutilidad.
Yo ya lo había advertido. Las lavadoras se alimentan de calcetines: no gustan de la ropa interior, se les indigestan las manchas de mostaza que usualmente tienen las camisas y mascan los pantalones, pero no los tragan.
Por eso me apena este viejo calcetín y compadezco su soledad de pie derecho.
Uno puede perder un brazo, un ojo, un pie: lo que queda sigue cumpliendo sus funciones imprecisamente doctrinarias; mas un calcetín solitario es casi una aberración ontológica, un atentado contra cualquier mundo posible, una anomalía de la naturaleza, el mayor de los infortunios.
Este calcetín viudo es ya solamente una metonimia de la soledad, una metáfora siniestra del “no-ser”.
Edición: Ana Ordaz
Estefanía Mercado reconoció a locatarios por mantener vivo este espacio durante ese tiempo
La Jornada Maya
El instrumento traza la ruta para que la capital yucateca crezca con orden, funcionalidad y justicia social
La Jornada Maya
El VII Concurso Estatal Transparencia en Corto busca promover la participación juvenil en prevención de la corrupción
La Jornada Maya
La alcaldesa escuchó testimonios de beneficiarias del programa del Ayuntamiento
La Jornada Maya