Miro este calcetín viudo que no entiende la circunstancia de su inutilidad.
Yo ya lo había advertido. Las lavadoras se alimentan de calcetines: no gustan de la ropa interior, se les indigestan las manchas de mostaza que usualmente tienen las camisas y mascan los pantalones, pero no los tragan.
Por eso me apena este viejo calcetín y compadezco su soledad de pie derecho.
Uno puede perder un brazo, un ojo, un pie: lo que queda sigue cumpliendo sus funciones imprecisamente doctrinarias; mas un calcetín solitario es casi una aberración ontológica, un atentado contra cualquier mundo posible, una anomalía de la naturaleza, el mayor de los infortunios.
Este calcetín viudo es ya solamente una metonimia de la soledad, una metáfora siniestra del “no-ser”.
Edición: Ana Ordaz
Siete ríos principales de la región de Bihar registran niveles por encima de su categoría ''de peligro''
Afp
Se viene la novena jornada, que incluye la batalla Guadalajara-América el sábado
La Jornada Maya
El potencial de lluvia para Mérida es bajo, pero no se descartan chubascos aislados
La Jornada Maya
La Sedena deberá capacitar a los jóvenes en materia de protección civil, gestión de riesgos y primeros auxilio
La Jornada