Miro este calcetín viudo que no entiende la circunstancia de su inutilidad.
Yo ya lo había advertido. Las lavadoras se alimentan de calcetines: no gustan de la ropa interior, se les indigestan las manchas de mostaza que usualmente tienen las camisas y mascan los pantalones, pero no los tragan.
Por eso me apena este viejo calcetín y compadezco su soledad de pie derecho.
Uno puede perder un brazo, un ojo, un pie: lo que queda sigue cumpliendo sus funciones imprecisamente doctrinarias; mas un calcetín solitario es casi una aberración ontológica, un atentado contra cualquier mundo posible, una anomalía de la naturaleza, el mayor de los infortunios.
Este calcetín viudo es ya solamente una metonimia de la soledad, una metáfora siniestra del “no-ser”.
Edición: Ana Ordaz
Esto por el delito de violencia familiar equiparada, en agravio de una adolescente
La Jornada
Advierten la probabilidad de que jóvenes del estado sean víctimas de trata con la promesa de falsos empleos
Astrid Sánchez
El equipo le obsequiará un monoplaza MCL39, mismo modelo con el que el año pasado el piloto británico ganó el Mundial de Automovilismo
Afp
Autoridades reportaron que ya fueron recuperados 682 cadáveres, 675 en el lado nepalí y 7 en el territorio del Tíbet
Afp