Miro este calcetín viudo que no entiende la circunstancia de su inutilidad.
Yo ya lo había advertido. Las lavadoras se alimentan de calcetines: no gustan de la ropa interior, se les indigestan las manchas de mostaza que usualmente tienen las camisas y mascan los pantalones, pero no los tragan.
Por eso me apena este viejo calcetín y compadezco su soledad de pie derecho.
Uno puede perder un brazo, un ojo, un pie: lo que queda sigue cumpliendo sus funciones imprecisamente doctrinarias; mas un calcetín solitario es casi una aberración ontológica, un atentado contra cualquier mundo posible, una anomalía de la naturaleza, el mayor de los infortunios.
Este calcetín viudo es ya solamente una metonimia de la soledad, una metáfora siniestra del “no-ser”.
Edición: Ana Ordaz
Infratur invertirá más de 225 mdp en mantenimiento, alumbrado y recuperación de espacios del bulevar Kukulcán durante 2026
Ana Ramírez
Archivos revelan tráfico de menores desde Europa y la violencia que sufrían
La Jornada
El Zoológico Centenario permanecerá cerrado este martes
La Jornada Maya
El 11 y 12 de febrero se llevó a cabo Tulum Before I Do dedicado a las parejas
Miguel Améndola