Miro este calcetín viudo que no entiende la circunstancia de su inutilidad.
Yo ya lo había advertido. Las lavadoras se alimentan de calcetines: no gustan de la ropa interior, se les indigestan las manchas de mostaza que usualmente tienen las camisas y mascan los pantalones, pero no los tragan.
Por eso me apena este viejo calcetín y compadezco su soledad de pie derecho.
Uno puede perder un brazo, un ojo, un pie: lo que queda sigue cumpliendo sus funciones imprecisamente doctrinarias; mas un calcetín solitario es casi una aberración ontológica, un atentado contra cualquier mundo posible, una anomalía de la naturaleza, el mayor de los infortunios.
Este calcetín viudo es ya solamente una metonimia de la soledad, una metáfora siniestra del “no-ser”.
Edición: Ana Ordaz
Localizaron el cuerpo de la víctima en un terreno baldío, cerca de una escuela CBTIS
La Jornada
El programa busca facilitar la incorporación de personas entre 18 y 29 años a centros laborales
La Jornada
Autoridades mantienen filtros de seguridad en la entidad a causa del periodo vacacional
Jairo Magaña
Autoridades estatales prevén un periodo favorable para el sector
La Jornada Maya