Miro este calcetín viudo que no entiende la circunstancia de su inutilidad.
Yo ya lo había advertido. Las lavadoras se alimentan de calcetines: no gustan de la ropa interior, se les indigestan las manchas de mostaza que usualmente tienen las camisas y mascan los pantalones, pero no los tragan.
Por eso me apena este viejo calcetín y compadezco su soledad de pie derecho.
Uno puede perder un brazo, un ojo, un pie: lo que queda sigue cumpliendo sus funciones imprecisamente doctrinarias; mas un calcetín solitario es casi una aberración ontológica, un atentado contra cualquier mundo posible, una anomalía de la naturaleza, el mayor de los infortunios.
Este calcetín viudo es ya solamente una metonimia de la soledad, una metáfora siniestra del “no-ser”.
Edición: Ana Ordaz
Señala que el mayor reto es frenar la pérdida de empleos ante la baja actividad turística
Ana Ramírez
Ilya Espino, primera mujer que asume la administración en el Canal de Panamá
Ap
Se trata de una competencia de ciclismo de montaña son una bolsa superior a los 100 mil pesos en premios
Miguel Améndola
Las participantes adquirieron conocimientos prácticos para identificar y reparar fugas
La Jornada Maya