Miro este calcetín viudo que no entiende la circunstancia de su inutilidad.
Yo ya lo había advertido. Las lavadoras se alimentan de calcetines: no gustan de la ropa interior, se les indigestan las manchas de mostaza que usualmente tienen las camisas y mascan los pantalones, pero no los tragan.
Por eso me apena este viejo calcetín y compadezco su soledad de pie derecho.
Uno puede perder un brazo, un ojo, un pie: lo que queda sigue cumpliendo sus funciones imprecisamente doctrinarias; mas un calcetín solitario es casi una aberración ontológica, un atentado contra cualquier mundo posible, una anomalía de la naturaleza, el mayor de los infortunios.
Este calcetín viudo es ya solamente una metonimia de la soledad, una metáfora siniestra del “no-ser”.
Edición: Ana Ordaz
Swiatek, Rybakina y Zverev consiguen victorias; cae Shelton frente al finlandés Virtanen
Ap
Acusó intimidación al jurado y violaciones a sus garantías individuales y a su ciudadanía mexicana
La Jornada
Un doblete de Kane en los minutos 75 y 86 le dio el pase al siguiente partido, que se jugará en la CDMX
La Jornada
Tendrá el astro numerosas opciones en el mercado abierto; ¿será su destino Golden State?
Ap