Miro este calcetín viudo que no entiende la circunstancia de su inutilidad.
Yo ya lo había advertido. Las lavadoras se alimentan de calcetines: no gustan de la ropa interior, se les indigestan las manchas de mostaza que usualmente tienen las camisas y mascan los pantalones, pero no los tragan.
Por eso me apena este viejo calcetín y compadezco su soledad de pie derecho.
Uno puede perder un brazo, un ojo, un pie: lo que queda sigue cumpliendo sus funciones imprecisamente doctrinarias; mas un calcetín solitario es casi una aberración ontológica, un atentado contra cualquier mundo posible, una anomalía de la naturaleza, el mayor de los infortunios.
Este calcetín viudo es ya solamente una metonimia de la soledad, una metáfora siniestra del “no-ser”.
Edición: Ana Ordaz
'La Roja' no ha recibido goles en contra en cuatro partidos
Ap
Ofrecerá también paquetes turísticos con tarifas preferenciales respaldados por el sector
Miguel Améndola
Suman 2 mil 295 muertos por sismos en Venezuela y 6 mil 461 personas han sido rescatadas
Afp
Christian Augusto Jafet deberá pagar también más de 1 millón 200 mil pesos por concepto de una multa y reparación de daños
La Jornada