Miro este calcetín viudo que no entiende la circunstancia de su inutilidad.
Yo ya lo había advertido. Las lavadoras se alimentan de calcetines: no gustan de la ropa interior, se les indigestan las manchas de mostaza que usualmente tienen las camisas y mascan los pantalones, pero no los tragan.
Por eso me apena este viejo calcetín y compadezco su soledad de pie derecho.
Uno puede perder un brazo, un ojo, un pie: lo que queda sigue cumpliendo sus funciones imprecisamente doctrinarias; mas un calcetín solitario es casi una aberración ontológica, un atentado contra cualquier mundo posible, una anomalía de la naturaleza, el mayor de los infortunios.
Este calcetín viudo es ya solamente una metonimia de la soledad, una metáfora siniestra del “no-ser”.
Edición: Ana Ordaz
Niñeces y adultos mayores, los más vulnerables a padecer las altas temperaturas
Jairo Magaña
La tubería aún carece de instalación eléctrica; la obra iniciará en un plazo de seis meses
Jairo Magaña
Margaritas Podridas, Maldita Vecindad y Lenny Kravitz, entre otros, encendieron el primer día del festival
La Jornada
'Sinners' y 'One battle after another', entre las favoritas de la crítica especializada
Afp