Miro este calcetín viudo que no entiende la circunstancia de su inutilidad.
Yo ya lo había advertido. Las lavadoras se alimentan de calcetines: no gustan de la ropa interior, se les indigestan las manchas de mostaza que usualmente tienen las camisas y mascan los pantalones, pero no los tragan.
Por eso me apena este viejo calcetín y compadezco su soledad de pie derecho.
Uno puede perder un brazo, un ojo, un pie: lo que queda sigue cumpliendo sus funciones imprecisamente doctrinarias; mas un calcetín solitario es casi una aberración ontológica, un atentado contra cualquier mundo posible, una anomalía de la naturaleza, el mayor de los infortunios.
Este calcetín viudo es ya solamente una metonimia de la soledad, una metáfora siniestra del “no-ser”.
Edición: Ana Ordaz
Autoridades destacan que en el país existen oportunidades de inversión
La Jornada
La mandataria asegura que la 4T se ha dedicado a mejorar la calidad de vida del pueblo de México
La Jornada
La entidad obtuvo un gran avance por mejoras en educación, cuidado y seguridad
Astrid Sánchez
El yucateco venció en tres sets al japonés Shimabukuro, 94 del ranking; el canadiense también viene de un partido difícil
Efe