Miro este calcetín viudo que no entiende la circunstancia de su inutilidad.
Yo ya lo había advertido. Las lavadoras se alimentan de calcetines: no gustan de la ropa interior, se les indigestan las manchas de mostaza que usualmente tienen las camisas y mascan los pantalones, pero no los tragan.
Por eso me apena este viejo calcetín y compadezco su soledad de pie derecho.
Uno puede perder un brazo, un ojo, un pie: lo que queda sigue cumpliendo sus funciones imprecisamente doctrinarias; mas un calcetín solitario es casi una aberración ontológica, un atentado contra cualquier mundo posible, una anomalía de la naturaleza, el mayor de los infortunios.
Este calcetín viudo es ya solamente una metonimia de la soledad, una metáfora siniestra del “no-ser”.
Edición: Ana Ordaz
Alrededor de 150 prestadores de servicios autorizados comenzaron su registro
Miguel Améndola
Aportará el regio habilidad con el bate y en las bases, y seguridad con el guante
La Jornada Maya
La decisión fue debido a las malas condiciones meteorológicas por la inminente llegada de una fuerte tormenta
La Jornada
Arturo Medina y Mauricio Pazarán darán detalles sobre búsquedas, detenciones y nuevas líneas de indagación
La Jornada