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Primero la Ciencia, por el bien de los delfines

En Yucatán, falta un programa para que los gobiernos capaciten a su personal
Foto: C. Santana

En este diario hemos hablado de la importancia de comunicar a la ciencia con la población, para ello se requiere de divulgar y difundir el conocimiento; a partir de ahí hay dos caminos, tener el conocimiento como fuente de información y/o se incorpora algún programa/iniciativa de ciencia ciudadana.

El objetivo de la ciencia ciudadana es integrarse a un programa científico coordinado por un investigador y apoyar/ayudar en diferentes ejes, con capacitación. Por ejemplo, ayudar en los monitoreos científicos, a colector datos, tomar fotos de playas, de tortugas, de avistamiento de mamíferos marinos, aves, etc. etc.

Pero para ello requerimos varios pasos: investigadores, conocimiento, divulgación, difusión y capacitar a las autoridades estatales, municipales y federales en diversos temas. Los primeros cuatro pasos los tenemos en Yucatán y el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional es una Institución Federal puerta abierta con la sociedad.

Ahora, falta un programa estatal y municipal que el gobierno local debe apoyar con recursos económicos para capacitar a su personal. 

Hablemos de las "secretarías" de Ecología, las cuales tienen buena voluntad, pero no tienen capacitación en temas ambientales. Hablemos de ellos en la parte costa y mar. Hemos tenido marea rojas, invasión de aguamalas, erosión de la costa, anidación de tortugas, varamiento de mamíferos y no se actúa con conocimiento ni con capacidad, se actúa con creencias o sentido de buena voluntad, pero que ello no sirve de nada. Así, hoy se vararon dos delfines nariz de botella en la playa de Telchac.

El licenciado Santana de inmediato hizo lo correcto: buscar especialistas en varamiento de mamíferos marinos. Al no encontrarlos, contactó al Cinvestav y de inmediato me puse en comunicación con una de las mejores especialistas en mamíferos marinos que se sitúa en la Paz, Baja California Sur, y desde ahí nos dictó el protocolo: llevar los delfines al agua, sostener su cuerpo en el agua para que su peso esté soportado por la presión del agua (Principio de Arquímedes) y el delfín pueda llenar sus pulmones y respirar.

No se trata sólo de que su abertura nasal esté al aire (espiráculo), dado que el peso del delfín o ballena asentado en la arena no le permitirá inflar la cavidad torácica y con ello llenar los pulmones de aire. En otras palabras, por ignorancia, el delfín se está asfixiando delante de nosotros, delante de la “buena voluntad”.

Así, tristemente, fue el destino de dos delfines que se vararon en Telchac, por no tener autoridades municipales y estatales bien capacitadas con ciencia, estos delfines se estuvieron asfixiando ante sus ojos creyendo que podían respirar por tener su espiráculo abierto. 

Al final, llegó la Policía y la Secretaría de Desarrollo Sustentable y deciden subir a los delfines marinos a una camioneta. ¡Treparon a los delfines en una camioneta para llevarlos a Dzilam de Bravo!  

Por el bien de todos, incluida nuestra fauna y flora de Yucatán y del planeta Tierra, ¡Primero la Ciencia! 

[email protected]

 

Lea, de la misma autora: Por un sostenible año nuevo: 'La Jornada Maya' presente

 

Edición: Estefanía Cardeña


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