Opinión
Normando Medina Castro
21/01/2026 | Chetumal, Quintana Roo
A la megalomanía del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sus presiones incesantes, sus ambiciones desaforadas, sus aranceles y sus amenazas de invasión militar, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, suma los ataques internos de la oposición entreguista, antinacionalista, y además los chantajes de sus aliados, Partido Verde Ecologista de México y Partido del Trabajo, verdaderos lastres para la transformación del país.
Las circunstancias internacionales actuales no son las más favorables para las economías intermedias, debido en gran parte a que quedan en medio de la disputa del orden mundial por parte de Estados Unidos, China y Rusia, lo cual se agrava por la ruptura del derecho internacional, que de manera abierta realiza el mandatario norteamericano Trump. La agresividad estadunidense mantiene en vilo al mundo entero. Sus amenazas de bombardear y apropiarse por la fuerza de las riquezas de naciones sin armas nucleares, las ha respaldado con el ataque militar a Venezuela y el secuestro de su presidente Nicolás Maduro, más allá de la imagen que cada quien tenga de él. La codicia de Trump es tal, que podría atacar incluso a sus aliados. China a pesar de su indudable fuerza se ha manejado, no con cautela, sino con oportunismo, y busca sacar provecho del miedo provocado por Trump, aumentando su expansión comercial en países alineados con Estados Unidos, como el caso reciente de Canadá. Incluso Europa ya voltea hacia el gigante asiático.
La presidenta Sheinbaum ha navegado las turbulentas aguas geopolíticas con inteligencia, serenidad y firmeza. Sin aspavientos. A pesar de los aranceles a algunos productos chinos, no ha cerrado esa puerta, ni otras que en algún momento pueden usarse.
Con ese panorama internacional turbulento, los partidos aliados de Morena: el Verde Ecologista de México y el del Trabajo negaron su apoyo en el legislativo federal a la Reforma Electoral planteada por la presidenta Sheinbaum, que en esencia busca reducir el financiamiento de los partidos y la cantidad de senadores y diputados plurinominales, lo cual es demanda popular. Ir contra esa reforma es ir contra la voluntad de la gran mayoría de mexicanas y mexicanos. En su columna política publicada en El Universal el 19 de este mes, el periodista Salvador García Soto apuntó que a cambio de aprobar la reforma electoral el PT quiere las candidaturas a los gobiernos de Baja California y Zacatecas; el Verde pidió Tamaulipas, Nuevo León y Quintana Roo, en San Luis Potosí irían solos con Ruth González, esposa del actual gobernador Ricardo Gallardo.
Es tal la soberbia de los Verdes que sostienen haber vetado la candidatura del fundador de Morena en Quintana Roo, Rafael Marín, actual Director General de Aduanas, amigo de infancia de Andrés Manuel López Obrador y cercano a la presidenta Sheinbaum Pardo. Lo que creen que es una “jugada maestra” es infantil y solo los exhibe. Afirman que no sería candidato el Verde disfrazado de guinda Eugenio Segura, pero tampoco Rafael Marín. Los demás aspirantes con posibilidades son verdes con camiseta de Morena, las alcaldesas de Playa de Carmen y Benito Juárez, Estefanía Mercado y Ana Paty Peralta, afines a la gobernadora Mara Lezama y a Jorge Emilio González. Ahora está más claro que nunca. Solo Rafael Marín representa la posibilidad real que Morena gobierne en Quintana Roo y no el Verde. En fin, son cosas que pasan en nuestro país y en nuestro caribeño Estado.
¡Hasta la próxima!
Edición: Fernando Sierra