Eliana A. Arancibia
El concepto de gobernanza, así como muchos otros de nuestra vida democrática, también se está transformando debido a la aceleración tecnológica propia de nuestros tiempos. En un sentido tradicional, la gobernanza, refiere a la coordinación entre gobierno y actores sociales diversos para concretar acuerdos, emprender acciones o encauzar políticas públicas para atender asuntos de interés colectivo. En los últimos años, la expansión de las tecnologías infocomunicacionales, transversales a todos los ámbitos de nuestras vidas, abre nuevas posibilidades y desafíos para esos procesos y la idea de “gobernanza digital” se ha instalado en la conversación pública.
La gobernanza digital se entiende como la incorporación de estas tecnologías para facilitar las interacciones y la comunicación entre los gobiernos y la ciudadanía. El internet, las tecnologías móviles y la inteligencia artificial están siendo usados para modernizar y mejorar la prestación de muchos servicios públicos; asimismo herramientas como los portales de transparencia y datos abiertos, las plataformas de consulta y participación ciudadana permiten que la gestión gubernamental sea más transparente y receptiva a las necesidades y demandas ciudadanas.
De hecho, las iniciativas más promisorias en ese sentido son aquellas diseñadas para que la ciudadanía colabore con el gobierno de manera interactiva y corresponsable, por ejemplo, mediante aplicaciones de mapeo colaborativo con herramientas de geolocalización que permiten a las personas usuarias identificar problemas puntuales en sus ciudades – por ejemplo fugas de agua, falta de mantenimiento de áreas verdes, puntos delictivos, etc. – para proponer soluciones y darles seguimiento. Ello puede abrir camino a políticas públicas que impliquen a la ciudadanía y aumenten la eficacia de la acción pública.
Algunas estrategias de esta naturaleza se han habilitado con éxito en Yucatán, el cual ocupa desde hace años posiciones de liderazgo en el ranking de portales de gobiernos estatales en México por la calidad de sus servicios digitales. A nivel municipal, el programa Mérida Nos Une,
merida.gob.mx/meridanosune, creado durante la crisis de Covid-19, es una plataforma digital que vincula a ciudadanos, empresas y organizaciones solidarias con causas sociales y acciones comunitarias. Ha recibido reconocimientos de la ONU (2021) y del PNUD (2022) como una de las prácticas más innovadoras de gobiernos locales al emplear la tecnología para la vinculación social. Otras iniciativas como
decide.merida.gob.mx -plataforma clave del Ayuntamiento de Mérida para consultas, foros y diseño participativo de la ciudad- son ejercicios de gobernanza digital en el sentido descrito.
Foto: Captura de pantalla
Vista de manera optimista y al servicio de la democracia, la gobernanza digital representa una oportunidad invaluable para renovar la administración pública y redefinir las interacciones entre gobiernos y ciudadanía volviéndolas más abiertas y colaborativas. Sin embargo, para alcanzar ese horizonte, es necesario discutir y abordar de manera pública los desafíos y riesgos que implica esta modalidad de gobernanza para el caso de México y para contextos regionales como el nuestro. Entre ellos se cuentan: las disparidades de infraestructura tecnológica en los gobiernos; la brecha digital que excluye a las poblaciones vulnerables del acceso a estos servicios; las débiles competencias digitales de los funcionarios públicos y la propia ciudadanía; la falta de consolidación de sistemas de ciberseguridad; la ausencia de regulación del uso de datos personales, etc. Todo ello muestra la necesidad de crear nuevas estrategias que equilibren la innovación, la seguridad y la inclusión social para transitar hacia una gobernanza digital que contribuya a renovar nuestras democracias.