Opinión
Julio Hernández López
26/01/2026 | Ciudad de México
Versión de su propio director
De manera abierta, para demostrar la presión ejercida y los resultados obtenidos, el director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), Kashyap Pramod Vinod Patel, conocido como Kash Patel, presumió en redes sociales las acciones que había realizado tal agencia extranjera junto con elementos mexicanos para que él, en el avión en que había llegado a México un día antes, pudiese llevarse de regreso a Estados Unidos a Ryan Wedding, ex atleta olímpico, según eso largamente radicado en México, y quien sería una especie de El Chapo Guzmán o Pablo Escobar.
El abogado de ascendencia india, que formó parte en 2022 de la junta directiva de Trump Media & Technology Group, publicó en X que en México se había realizado “una operación de alto riesgo y sin margen de error. Nuestros equipos de la FBI HRT actuaron con precisión, disciplina y total profesionalismo junto con nuestros socios mexicanos para traer a Ryan James Wedding de regreso a la justicia”. Las siglas HRT significan hostage rescue team (equipo de rescate de rehenes) y corresponden a su máxima unidad táctica de élite y antiterrorista; la “última línea de defensa” ante amenazas graves y situaciones de alto riesgo.
A esa publicación en X, Patel agregó la imagen del título de una nota sobre el tema de Vanity Fair, la revista estadunidense de modas, cultura y política y, para que no quedara duda, enseguida colocó otro mensaje con la liga de Internet al texto citado, en un acto político de validación de lo ahí dicho (como si a fin de cuentas lo escrito en la revista, bajo la firma de Clara Molot, fuera una versión oficial).
Mismos que secuestraron a Maduro
Así lo planteó Vanity Fair: “La FBI colaboró con las autoridades mexicanas, quienes el jueves, en plena noche, detuvieron a Wedding. Tras una intensa negociación, Wedding fue puesto bajo custodia estadunidense por parte del Equipo de Rescate de Rehenes de la FBI, el mismo equipo que capturó a Nicolás Maduro de Venezuela apenas unas semanas antes”. Patel declaró a la revista: “Estuve en el terreno con nuestro equipo en México y fui testigo de un extraordinario trabajo, precisión y confianza entre nuestros agentes y socios en México”. Vanity Fair aseguró algo muy preocupante: “el equipo de rescate estaba preparado para diversas consecuencias, incluyendo el uso de fuerza considerable para detener a Wedding”.
Sin embargo, la nada verosímil versión oficial fue que Wedding (“uno de los delincuentes más peligrosos del mundo”) se habría entregado en la embajada de Estados Unidos (hasta una fotografía solitaria de él rumbo a esa sede se publicó). Lo único cierto es que, según Patel, hubo acción conjunta de la FBI con elementos mexicanos, en suelo mexicano, para detener al personaje citado y llevárselo de regreso en una “extracción” realizada por el mismo equipo de élite que había actuado en Venezuela. Ya se verá cuál es el valor declaratorio del citado Wedding, según eso como parte del cártel de Sinaloa, en las denuncias y juicios contra mexicanos.
Ministros: tardío control de daños
Un obligado control de daños llevó a última hora a ministros de la Suprema Corte de la Justicia de la Nación a deshacerse de las camionetas Jeep Cherokee que, entre inmediatas críticas, se les habían asignado una semana atrás. Cada unidad automotriz tiene un costo de alrededor de 1.7 millones de pesos, más el servicio de blindaje que, según especialistas, podría implicar una cantidad similar.
Los usos y costumbres del pasado (como la compra y uso de camionetas blindadas) les deberían ser inaceptables a los integrantes de la “nueva” Corte, que proviene de un proceso de elección popular fincado en la idea de erradicar vicios y corruptelas; “ministros del pueblo”, se ha dicho. Ahora, se quedan sin los vehículos de lujo y máxima protección que, de haber habido congruencia, debieron ser rechazados desde que se comenzó a tejer el proceso de compra, o a la entrega física de ellos, no cuando el escándalo les alcanzó. ¡Hasta mañana, con la cotidianidad del horror, esta vez en Salamanca, Guanajuato!
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Edición: Ana Ordaz