Opinión
Mauricio Dardón Velázquez
08/02/2026 | Mérida, Yucatán
Mediante la resolución 2803 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, aprobada el 17 de noviembre de 2025 por 13 votos a favor y 2 abstenciones (Rusia y China), el truhan presidente Donald Trump logró que se aprobara su famoso Plan de 20 Puntos y la creación de la Junta de la Paz para supuestamente acabar con el conflicto en la Franja de Gaza.
Con esa quimera pretende transmutar la legitimidad y la universalidad de la ONU otorgadas por su amplísima membrecía (193 Estados) por una entelequia de un mini organismo como es la Junta de la Paz, que no llega ni a la treintena de países integrantes, todos ellos dóciles a los designios de Washington, y que sólo brilla por las notables ausencias de países relevantes como Rusia, China, India, Gran Bretaña, Francia, Alemania, España, Italia, Brasil, México, Suecia, Noruega, Irlanda, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica, así como de la mayoría de los países de América Latina y África.
En otras palabras, alrededor de 160 países que tienen membresía en la ONU no forman parte ni apoyan a la llamada Junta de la Paz y su ficticia legitimidad internacional.
Sin embargo, Trump y su séquito pretenden convertir a esta nueva quimera internacional en su ariete y picaporte para intentar apagar los fuegos en cualquier parte del mundo, para imponer la muy conocida paz americana.
Por lo pronto, Steven Witkoff, miembro del Comité Ejecutivo de la Junta de la Paz Trumpista, ya está en Abu Dabi, la capital de los Emiratos Árabes Unidos, y ya participó en la primera de tres rondas de negociaciones para alcanzar la paz entre Rusia y Ucrania.
No resulta descabellado pensar que el otro miembro del séquito del Comité Ejecutivo de la Junta de la Paz Trumpista, el rabioso anticastrista cubanoamericano Marco Rubio, ya haya puesto en la lista de espera para imponer la paz americana a Cuba, cuyo presidente, Miguel Díaz-Canel, el 5 de febrero pasado públicamente expuso las bases para cualquier dialogo con los personeros de Washington.
Si para el orden mundial la quimera trumpista es una grave amenaza, para la causa palestina presagia un futuro sombrío.
Donald Trump y Benjamín Netanyahu comprendieron a plenitud el contundente contenido de la Opinión Consultiva emitida por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) el 19 de julio de 2024, respecto de las consecuencias jurídicas derivadas de la prolongada ocupación de los territorios palestinos desde 1967 y del derecho del pueblo palestino a su libre determinación.
Del extenso texto de dicha Opinión Consultiva destaca lo siguiente:
Establece que los Territorios Palestinos Ocupados son los que Israel invadió militarmente en 1967, esto es, Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén Oriental (lo cual es necesario para determinar el espacio geográfico donde se aplica la opinión).
Todas las prácticas israelíes, como los asesinatos, los asentamientos colonialistas, deportaciones, traslados forzosos, castigos colectivos, confiscaciones de tierras y anexiones territoriales (como la de Jerusalén) son actos violatorios del IV Convenio de Ginebra de 1949 y construyen Crímenes de Guerra.
“La Corte considera que las políticas y prácticas ilegales de Israel violan la obligación de Israel de respetar el derecho del pueblo palestino a la libre determinación.”
“Esta ilegalidad se relaciona con la totalidad del territorio palestino ocupado por Israel en 1967 (…) Esta es la unidad territorial sobre la cual Israel ha impuesto políticas y prácticas para fragmentar y frustrar la capacidad del pueblo palestino de ejercer su derecho a la libre determinación”.
En todas las “modalidades necesarias para garantizar el fin de la presencia ilegal de Israel en el territorio palestino ocupado y la plena realización del derecho del pueblo palestino a la libre determinación, todos los Estados deben cooperar con las Naciones Unidas para poner en práctica esas modalidades.”
“Todos los Estados tienen la obligación de no reconocer como legal la situación derivada de la presencia ilegal de Israel en el Territorio Palestino Ocupado. También tienen la obligación de no prestar ayuda ni asistencia para mantener la situación creada por la presencia ilegal de Israel en el Territorio Palestino Ocupado. Corresponde a todos los Estados, respetando la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional, garantizar que se ponga fin a todo impedimento resultante de la presencia ilegal de Israel en el Territorio Palestino Ocupado para el ejercicio del derecho del pueblo palestino a la libre determinación. Además, todos los Estados partes del Cuarto Convenio de Ginebra tienen la obligación, respetando la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional, de garantizar el cumplimiento por parte de Israel del derecho internacional humanitario consagrado en dicho Convenio.”
Donald Trump, Benjamín Netanyahu y sus secuaces pretenden borrar con la ficción famélica de la Junta de Paz a la CIJ, sus opiniones o sentencias, y todas las resoluciones adoptadas tanto por la Asamblea General como por el Consejo de Seguridad de la ONU, para otorgar a Israel una legitimidad internacional, aunque sea raquítica, para mantener la ocupación militar en la Franja de Gaza. Y al mantener la ocupación militar, se facilitarán las operaciones de compra/venta de las propiedades palestinas a cualquier inversor foráneo que quiera establecerse o hacer negocios en la que el trumpismo ha llamado la Dorada Riviera del Medio Oriente, junto al Mar Mediterráneo.
Edición: Fernando Sierra