Opinión
La Jornada Maya
16/02/2026 | Mérida, Yucatán
Ahora, si el despido se ha efectuado sin notificación y a manera de desalojo con empleo de la fuerza pública, se tienen dos irregularidades en un mismo suceso. La propia imagen de Arriaga instruyendo a un policía para que lo espose y retándolo a que “la historia consigue que fue el encargado de esposar a quien hizo los libros de texto gratuito”, pertenece al teatro del absurdo. Es necesario agregar una más, pues la SEP ha dado a conocer que se informó a Arriaga “que su plaza tuvo un cambio de naturaleza, para ser ahora de libre designación”, cuando éste llegó al puesto, precisamente, por designación y no por otro mecanismo como, digamos, un examen de oposición.
Arriaga ha sido un funcionario polémico y por lo mismo, tanto su desempeño como los resultados tangibles del mismo, que son los 107 libros de texto gratuito de la Nueva Escuela Mexicana, han estado bajo escrutinio exagerado, de manera que si se encuentra uno o varios errores en estos volúmenes, de inmediato se califica como equivocada a toda la colección, y todo se le atribuye al funcionario cesante.
La dependencia, por su parte, pretendió construir una narrativa en la que señala que estos libros nacieron de un “esfuerzo coordinado de múltiples direcciones, equipos técnicos, docentes, investigadores y comunidades escolares. Fue un trabajo colectivo y así debe recordarse”. Esto diluye la responsabilidad de Marx Arriaga en el proceso de elaboración y selección de contenidos,
Por otro lado, debe recordarse que los libros de texto gratuitos han sido blanco de críticas, todas ellas interesadas ideológicamente, desde que se publicaron los primeros en 1960. Algo tienen en particular los libros de historia, que suelen ser los más revisados y vituperados, en buena medida porque desde ahí se construye uno de los grandes identificadores de México como nación, que es el pasado común; en la materia se suelen definir los campos en disputa, que muchas veces terminan siendo espejo de las condiciones políticas presentes.
Volviendo a Arriaga, la SEP ha insistido en que los libros de texto gratuito se encontraban en proceso de enriquecimiento, con las aportaciones de contenidos en lenguas indígenas, y creando formatos en macrotipo y Braille. A estas iniciativas, el hoy ex director de Materiales Educativos se había opuesto señalando que “cualquier modificación era atentar contra el legado de Andrés Manuel López Obrador”.
En otras palabras, para Marx Arriaga, la actualización de las herramientas para docentes, que eso son los libros de texto, había pasado a segundo plano y su tarea (autopercibida, debe aclararse) era ya “defender” lo que se había construido; como si la Cuarta Transformación ya hubiese alcanzado su culmen en lo que respecta a instrucción pública. Esto, en cualquier organización, es síntoma de anquilosamiento y por lo tanto, el inicio de una crisis, por lo que se impone el relevo de la persona.
Edición: Fernando Sierra