Opinión
Edgar Fernando Cruz
17/02/2026 | Mérida, Yucatán
Todas las transiciones políticas en el mundo son, por definición, procesos de colisión. Son choques tectónicos que van desde la concepción de las formas de gobierno hasta el orden legal mismo. En ese tránsito, la historia nos ha enseñado que el camino suele estar lleno de batallas civiles, violaciones a derechos humanos, guerra sucia y, por supuesto, una encarnizada guerra propagandística.
En México, el movimiento de transformación de la autodenominada 4T no ha sido la excepción. Aunque en lo político-administrativo se ha intentado vender como una transición tersa, la realidad nos dice lo contrario: el asesinato de figuras políticas sigue siendo una mancha indeleble que cuestiona la paz de este relevo histórico.
Esta semana, el termómetro de la guerra propagandística subió de nivel con la aparición del libro de Julio Scherer, ex asesor jurídico de AMLO, en colaboración con el periodista Jorge Fernández Menéndez. Scherer afirma que en su texto no hay "ni rencor ni venganza", sino una deuda de claridad con su familia ante los señalamientos del entonces fiscal Gertz Manero.
Sin embargo, cabe preguntarse: si no hay mensaje, ¿para qué abrir las entrañas de aquel primer sexenio de transformación ideológica del cual fue pieza clave? ¿Por qué hacerlo de la mano de un periodismo etiquetado con la derecha y cuestionado por el propio movimiento? En el fondo, más que un ejercicio de transparencia, se percibe una herramienta discursiva: una crítica que no busca el crecimiento del proyecto, sino un golpe seco a la transición. Habrá que leerlo a fondo, pero por ahora, su efecto es más mediático que social, festejado por sectores que ven en él una "medalla del reproche".
El segundo tema, y quizás el más profundo, es el intento de desalojo de Marx Arriaga ocurrido el viernes pasado. Este evento nos remite, sin escalas, al viejo estilo de las administraciones que juraron desterrar. Como bien reza la máxima política: la forma es fondo.
Más allá de la violencia institucional del acto, lo que queda sobre la mesa es una crisis estructural que México no puede seguir postergando. Hablemos de cifras, porque ahí es donde mueren las utopías:
La inversión educativa apenas ronda 3.3 por ciento del PIB, muy lejos del 8 por ciento recomendado por la UNESCO.
La mayor parte del presupuesto se consume en nóminas y transferencias, dejando migajas para la infraestructura y la capacitación docente.
La herencia histórica es perversa. El modelo de Vasconcelos, profundo en su origen, termina viciándose. El libro de texto gratuito, que nació como unidad nacional, derivó en un instrumento de posicionamiento ideológico. La intención de Arriaga de plasmar la memoria de abusos como el 68 o Ayotzinapa, y fundar la Nueva Escuela Mexicana, choca con una realidad brutal: ¿Es posible educar bajo los principios de la 4T en un mundo globalizado cuando los salarios docentes son insuficientes y las escuelas rurales se caen a pedazos? ¿Cómo se insertan las escuelas privadas con métodos propios y bibliografía de plataformas extranjeras? ¿Cuál será el método pedagógico a seguir? ¿Hasta dónde los padres eligen el contenido?
Lo que presenciamos no es una diferencia académica, sino un choque de ambiciones. Las cartas de Mario Delgado están expuestas; el golpe mediático a la autoridad de la Presidenta es un hecho que ni el mejor "control de daños" matutino pudo ocultar.
Parece que el Secretario de Educación decidió actuar por la libre, subestimando a un perfil como el de Arriaga, quien difícilmente aceptará la mordaza de un consulado o el "exilio dorado" de una agregaduría. Esta estrategia de negociar salidas con puestos diplomáticos —al estilo Gertz— solo confirma que para algunos la educación es moneda de cambio y no proyecto de Estado. El resultado podría ser una polarización ideológica interna en Morena y el nacimiento de un contradiscurso desde el músculo magisterial disidente.
En el mejor de los casos el hecho que golpea al movimiento y en directo a la autoridad de la presidencia fue un pésimo cálculo de Mario Delgado, pero surge también la oportunidad para debatir sobre un tema central en el desarrollo del país Educación el verdadero principio para transformar.
Paso de Gato
Una buena: Yucatán sigue imparable en turismo. La secretaria federal, Josefina Rodríguez Zamora, reconoció los logros de Darío Flota, titular estatal, tras alcanzar una inversión de 9 mil millones de pesos y la llegada de 4 millones de pasajeros extranjeros en 2025.
Mérida será el epicentro del sector con el Tianguis del Mundo Maya en mayo y también del Summit Turismo de las Américas. Por cierto, para quienes gustan de la tradición, en Yucatán sí hay toros: el próximo 22 de febrero nos vemos en la Monumental para la corrida de banderilleros.
Edición: Fernando Sierra