de

del

El feminismo y… ¿el gobierno?

Noticias de otros tiempos
Foto: La Voz de la Revolución, 28 de abril de 1915

Cuando se busca información, los periódicos suelen brindar un amplio espectro de la misma y es posible perderse, ante el efecto que produce tanta riqueza. Pero al igual que cualquier otra fuente, la clave es contar con las habilidades para distinguir qué es lo que necesitamos para la tarea que se tenga pendiente y lo que queda para el entretenimiento. Eso sí, tener tiempo para hacer temporadas de archivo ya suele ser un lujo reservado para unos cuantos privilegiados.

Volviendo a los periódicos, estos suelen ser el espacio en el cual es posible encontrar los inicios de muchos fenómenos sociales y el desarrollo de toda clase de personajes de la vida política, cultural, artística, empresarial, científica y deportiva. Eso sí, algunas de las informaciones que invitan a mirarlas desde varias perspectivas suelen encontrarse en las publicaciones más insospechadas.

Un ejemplo es el artículo “El feminismo y la política”, firmado por Emma Rosado, que apareció publicado en el semanario La Voz del Estado en su segunda entrega, el 2 de marzo de 1917, el cual parte de reconocer que para esos años, a nadie “se le oculta que el problema del feminismo es uno de los que más hondamente ha movido al mundo moderno”.

Tal vez sea necesario aclarar que, posiblemente por espacio o porque el profesor Aurelio Velázquez no le quiso pagar al cajista, el artículo tiene un párrafo que resulta ilegible. Cuestión aparte es que la propia autora haya llamado “problema” al feminismo cuando, revisando el resto del texto, se comprende que hay mucho de positivo en el movimiento. Esto también suele ocurrir cuando se escribe de prisa, que quedan ideas incompletas.

La autora continúa también con una muletilla: tres párrafos inician con la frase “En todas las naciones civilizadas”. Esto nos dice que también es posible que se le estuviera dando una oportunidad para escribir en un periódico y seguramente era muy joven, aparte de que no contó con el auxilio de un corrector de estilo. Si consideramos que el semanario era de campaña, órgano del “Gran Partido Progresista”, con toda certeza no había dinero para que fuera un periódico con calidad editorial. Pero si ahora cuestionamos por qué habría un artículo sobre feminismo en una publicación partidista, vamos por buen camino.

Para la autora, el feminismo resultaba un fenómeno mundial, propio de “todas las naciones civilizadas”, porque “la mujer va comprendiendo que no solo existe para dar hijos y cuidar del hogar, sino que también debe tomar parte política e igual a la del hombre, en todos los grandes acontecimientos de trascendental interés para la buena marcha de las sociedades”. Más adelante agrega que “la mujer va comprendiendo que en el mundo moderno todos los asuntos deben resolverse mediante la opinión de los dos sexos y de ninguna manera tomando en cuenta solamente la del hombre y relegando al más completo olvido o al más injustificado desprecio la de ella”. 

Ahora, la principal meta del movimiento, según la autora, era “la desfanatización, pues a nadie se le oculta que la religión es el yugo que ha tenido terriblemente esclavizadas las conciencias de las mujeres”. Aquí, entonces, ya hay una coincidencia con el programa político iniciado en Yucatán por el general sonorense Salvador Alvarado, y por eso sigue la argumentación:

“Circunscribiéndonos a nuestro terruño, todos sabemos que en él, las ideas feministas están ya avanzadas, lo que indica que la mujer yucateca está al tanto de todos los grandes acontecimientos y tiene el espíritu abierto a los vientos de las causas nobles".

“Se han verificado ya en nuestro estado dos Congresos Feministas a los que han concurrido con todo entusiasmo y a tomar parte activa e intensa, todas las damas de nuestro Estado".

“Y todo esto debido a la progresista administración gubernamental de un gran hombre, de un gran liberal, de un gran patriota y un sincero revolucionario que continuará llevando al Estado por esos ideales de prosperidad y nunca bien soñada grandeza”.

Emma Rosales estaba llamando a la movilización femenina en apoyo a la permanencia de Salvador Alvarado en la gubernatura de Yucatán. Y es aquí tal vez donde la conclusión, desde esta época, parece sumamente contradictoria e invita a saber más sobre la época. Primero, porque “todas las damas” no estuvieron en los dos congresos feministas, así que existe un sesgo en cuanto a quiénes eran las mujeres que podían participar en política. La otra parte es el llamado a las mujeres yucatecas que “han comprendido plenamente que para que el feminismo en el Estado siga avanzando como hasta hoy, es necesario que al frente de nuestro gobierno se encuentre un decidido partidario de la causa feminista”.

Más de 100 años después, resulta triste leer que a una autora diciendo que la participación activa de la mujer yucateca en política será prácticamente desde las sombras, “porque si bien es cierto que hasta hoy no tiene el derecho de votar, en cambio posee infinitos medios de persuasión para conquistar votos”.

Una semana después, Alvarado anunció que no buscaría la candidatura, y esto porque la Constitución se lo impedía. Así, La Voz del Estado desapareció en su tercera entrega, y no supimos más de Emma Rosado como editorialista. Tal vez otros periódicos nos brinden información sobre ella, pero eso es materia de otras investigaciones.


Lea, del mismo autor: Los límites, desde el inicio

Edición: Estefanía Cardeña


Lo más reciente

—Volví a la casa de mi infancia

Las dos caras del diván

Alonso Marín Ramírez

—Volví a la casa de mi infancia


El feminismo y… ¿el gobierno?

Noticias de otros tiempos

Felipe Escalante Tió

El feminismo y… ¿el gobierno?

La socioestética en una nuez

Apuntes al vuelo. Primera parte de tres

José Díaz Cervera

La socioestética en una nuez