Opinión
Cristóbal León Campos
09/03/2026 | Mérida, Yucatán
Es común hablar de la construcción de comunidad y del resguardo de la memoria histórica que nos da identidad, pero no siempre queda muy claro cómo se logran esos objetivos y de qué forma podemos contribuir a preservar el pasado que hoy nos constituye en el presente como parte del imaginario social que hemos interiorizado y aceptado para responder a preguntas complejas que cuestionan ¿quiénes somos y de dónde venimos?
En ese sentido, un ejemplo de la construcción colectiva de comunidad y de preservación de la memoria, lo podemos encontrar en el Museo Comunitario “Jacinto Canek”, fundado el 26 de octubre de 2018, en Tiholop, Yaxcabá. Ahí, en el centro de la población, con la fachada teñida de rojo y compuesto de dos habitaciones que tiempo atrás sirvieron como aulas de la Escuela Primaria “José de la Luz Mena”, hoy observamos una muestra del fruto del trabajo en equipo y de la perseverancia por no dejar en el olvido los hechos, personajes, objetos y los relatos que dan forma a la historia de Tiholop y de una parte importante de la región maya de Yucatán.
El Museo Comunitario “Jacinto Canek” tiene como parte de su exposición objetos prestados y donados por pobladores de la comunidad, quienes fueron encontrando y/o recuperando piezas claves de su pasado, ya sea por herencia familiar o en ocasiones por hechos fortuitos al hallarlos al efectuar actividades propias de la milpa y la fajina diaria. La muestra museográfica, en su primera parte, está compuesta por artefactos como vasijas, incensarios, restos óseos y replicas de documentos, todos correspondientes a la época prehispánica, sirviendo como contextualización de la cultura maya y de esa forma se cimientan las bases identitarias que representan los orígenes de la población maya actual en la zona.
La segunda parte de la muestra museográfica abarca, principalmente, el periodo colonial, estando integrada por herramienta, piedras labradas, restos óseos, imágenes religiosas, estandartes del gremio de campesinos de Tiholop, utensilios de madera y hierro, asó como por libros de historia local y regional que refieren a Jacinto Canek y a la resistencia cultural maya, pero también pueden observarse objetos contemporáneos que ejemplifican la vestimenta tradicional en las comunidades y la reproducción de algunas leyendas o mitos que dan sentido a la cosmogonía comunitaria. Además, el museo cuenta con una sección especial compuesta con representaciones religiosas y cosmogónicas de Perú, mediante objetos que simbolizan rasgos significativos de las culturas originarias en la región andina.
El museo nació de la concientización sobre la importancia de resguardar el patrimonio histórico del pueblo maya y de las comunidades, sobre todo ante el tráfico que comercializa la herencia de los pueblos, y también para hacer frente al paso del tiempo que, sin el cuidado necesario, va destruyendo la memoria material. El esfuerzo por dar voz a la memoria surgió de la comunidad, personas como el profesor Marcelo Tamay Poot y el doctor Lázaro Hilario Tuz Chi, entre otros, sumaron voluntades para encontrar eco en presidentes municipales y comisarios ejidales, así como en pobladores de Tiholop y algunas instituciones como la Universidad de Oriente (UNO), que, de una forma u otra, participaron en la apertura del museo y dan de sí mismos para mantenerlo vivo.
Además, de manera especial, el museo busca continuar el legado de Jacinto Canek, líder maya que encabezara la rebelión de 1761 contra la dominación española, y quien fuera martirizado en la plaza pública como un intento de escarmiento a la rebeldía maya. Aunque bien se sabe que Canek, desde entonces, es una referencia y un símbolo de las luchas por la defensa del territorio, la cultura y la historia del pueblo maya. Y en ese sentido, es que el museo lleva su nombre y en su interior divulga su memoria, pues es Canek la inspiración y la conciencia que en el presente fortalece a la comunidad que se esfuerza para mantener viva la identidad maya y la defensa de toda su esencia histórica y cultural.
Edición: Fernando Sierra