de

del

Foto: Cristian Hernández

Cristian Alonso Hernández 

El estudio de las piezas de concha y caracol (objetos conquiliológicos) va más allá de un simple inventario. Es una forma de viajar al pasado y comprender cómo las sociedades antiguas transformaban los tesoros del mar en herramientas, adornos y símbolos de poder. En Yucatán, el Centro INAH resguarda estas piezas en su malacoteca, donde cada una se clasifica en dos grandes grupos: bivalvos (como las almejas, con dos conchas) y gasterópodos (como los caracoles de una sola pieza). Sin embargo, más allá de su origen biológico, lo que realmente interesa a los investigadores es la huella humana presente en ellas.

Aunque medir y fotografiar cada pieza es fundamental, el análisis con microscopio revela uno de los secretos mejor guardados de los mayas: sus técnicas de perforación. A diferencia de hoy, cuando usamos taladros eléctricos, los artesanos prehispánicos lograban perforaciones precisas con herramientas de piedra, madera y arena. Al observar estas piezas con aumentos de hasta 100x, los arqueólogos han identificado una notable especialización: la mayoría de las perforaciones se realizaban desde un solo lado hasta atravesar la pieza; en otros casos, comenzaban por ambos lados hasta que los túneles coincidían en el centro. Además, empleaban técnicas como calados y esgrafiados, creando diseños detallados que transformaban una concha en una obra de arte compleja.

Estas perforaciones no eran solo agujeros para colgar un collar; eran una demostración de maestría. La simetría y el pulido de estos cortes nos dicen que existían artesanos altamente especializados que dedicaban su vida a perfeccionar estas técnicas, logrando acabados que hoy, incluso con tecnología moderna, siguen siendo admirables. Para entender mejor estos objetos, el equipo del INAH utiliza los siguientes métodos y técnicas de clasificación:
Análisis Tipológico: Se clasifican las piezas por su forma y función, basándose en estudios fundamentales de la arqueología mexicana como los de Adrián Velázquez.

Identificación Biológica (Taxonomía): Se consultan catálogos y colecciones comparativas, para saber exactamente de qué animal proviene la concha y si fue traída de costas cercanas o de regiones lejanas, lo que revela rutas comerciales antiguas, las cuales se verifican con el Registro Mundial de Especies Marinas (WoRMS). 

Documentación Digital: Cada objeto se registra con cámaras de alta resolución (40 megapíxeles) y se mide con precisión milimétrica usando verniers digitales. El uso de luz blanca y microscopios digitales permite ver las marcas de desgaste de las herramientas originales, permitiéndonos "ver" al artesano trabajando la concha hace más de mil años.

Este proceso de catalogación no solo guarda objetos en una caja; rescata la historia de la destreza manual y el profundo conocimiento que las sociedades precolombinas tenían sobre los materiales de su entorno; en este sentido, las perforaciones en la concha no son simples orificios, sino "firmas" tecnológicas que revelan el ingenio mecánico de los antiguos mayas.

Las perforaciones cónicas se lograban rotando una herramienta puntiaguda desde una sola cara del objeto, generando un orificio en forma de embudo; en contraste, las bicónicas exigían una precisión geométrica superior, pues el artesano debía perforar por ambos lados hasta que los dos conos se encontraran perfectamente en el centro, evitando fracturar el material. Por su parte, las perforaciones acanaladas solían hacerse mediante un desgaste por fricción longitudinal, creando canales que permitían ocultar o guiar los hilos en ornamentos complejos. Finalmente, las tubulares representaban el mayor reto técnico: son orificios rectos y uniformes que atraviesan piezas largas, lo que sugiere un control absoluto sobre el ángulo y la presión del taladro para no desviar la trayectoria en un material tan quebradizo como el carbonato de calcio. 

Para ejecutar estas proezas, los maestros artesanos prehispánicos utilizaban una combinación de elementos naturales y fuerza física. Se estima que empleaban taladros de mano, utilizando varillas de madera dura o incluso huesos de aves y pequeños mamíferos que servían como brocas. El secreto no estaba solo en la punta, sino en el uso de abrasivos: polvos de piedras duras como el pedernal, la obsidiana o arena de cuarzo mezclada con agua. Esta pasta permitía que herramientas relativamente "blandas", como el bambú o la madera, desgastaran la concha mediante una fricción constante y controlada. El análisis de estas huellas de manufactura bajo el microscopio nos permite confirmar que la producción de joyería y utilería de concha no era una tarea menor, sino una industria sofisticada que requería años de práctica para dominar la resistencia de la materia marina.

*Pie de foto: Concha marina con perforación cónica.

Cristian Alonso Hernández es profesor investigador del Centro INAH Yucatán.

Coordinadora editorial de la columna: 
María del Carmen Castillo Cisneros; profesora investigadora en Antropología Social.

Lea, de la misma columna: El portaestandarte de Chichén Itzá

Edición: Fernando Sierra


Lo más reciente

Concacaf: Cruz Azul recibe al LAFC con la misión de venir de atrás; América se enfrenta al Nashville

El vencedor de esta serie chocará con el ganador del encuentro Toluca y el Galaxy de Los Ángeles

La Jornada

Concacaf: Cruz Azul recibe al LAFC con la misión de venir de atrás; América se enfrenta al Nashville

INAH halla pinturas rupestres y petrograbados en Hidalgo durante obras del Tren México-Querétaro

Autoridades arqueológicas presumen que el arte está relacionado a la estapa final de Tula

La Jornada

INAH halla pinturas rupestres y petrograbados en Hidalgo durante obras del Tren México-Querétaro

Fiscalía de QRoo difunde 93 cédulas de restos no reclamados para su identificación

El proceso se lleva a cabo mediante escáneres de huellas dactilares de cadáveres

La Jornada

Fiscalía de QRoo difunde 93 cédulas de restos no reclamados para su identificación

Mark Carney logra mayoría absoluta en Canadá tras ganar elecciones especiales

Los ciudadanos votaron para elegir los tres escaños vacantes entre los 343 distritos del Parlamento

Ap

Mark Carney logra mayoría absoluta en Canadá tras ganar elecciones especiales