Opinión
Francisco J. Rosado May
20/04/2026 | Mérida, Yucatán
Estimados padres de familia, los cito a una reunión urgente para tratar un tema delicado. Los espero mañana a las 9:00 am. Palabras más, palabras menos, decía el mensaje enviado por una autoridad del plantel educativo en una comunidad maya. El mensaje llegó unas 12 horas antes de la fecha y hora citada en el texto. Con mucha preocupación los padres asistimos para escuchar sobre el tema. Se trató de rayones con mensajes en el baño de los varones, uno de esos mensajes era mucho muy ofensivo. Los asistentes analizaron la situación, visitaron el baño y tomaron acuerdos.
Los baños públicos, en escuelas u otros lugares, son espacios donde algunas personas expresan frustraciones, coraje, complejos, etc. Lo hacen con dibujos o texto. El tema es importante porque refleja una cultura que puede estar camino a mayor deterioro, cuando se trata de expresiones incorrectas, o porque refleja el respeto al otro en un lugar público.
Alguien propuso que se implemente un sistema de revisión del baño cada vez que alguien lo ocupa. Otros dijeron que esa acción podría tipificarse como acoso. Otros más propusieron que los estudiantes no lleven lapiceros o marcadores al baño, pero ¿cómo asegurarse de ello? Otra persona sugirió regresar a la revisión de la mochila al entrar a la escuela. Alguien más sugirió que el uso de los baños se haga con horario establecido y que los estudiantes se adapten. Otros quedaron callados por no saber qué decir debido a que el tema es mucho más complicado de lo que parece, especialmente porque hay una serie de derechos establecidos en diferentes instrumentos legales. El problema está presente en todos los niveles de educación, desde básica hasta superior.
Uno podría suponer que siendo el tema tan antiguo como tenemos memoria, al grado que en 1960 se publicó la obra Picardía Mexicana del autor Armando Jiménez Farías, cuando fue estudiante del IPN, inspirado por los albures que encontró en aquel Distrito Federal hoy CDMX. El libro tiene una sección que colecciona las leyendas que A. Jiménez encontró en baños públicos. El tema es tan antiguo que uno podría suponer que se han hecho varios estudios al respecto porque seguramente antes como hoy había profesores interesados en resolver el problema. Lamentablemente no es así.
Una búsqueda en internet arroja la siguiente información. El 5 de septiembre de 2025 varios medios publicaron que la SEP estuvo trabajando y pronto aplicaría cambios urgentes en los baños de los niños a nivel de educación básica. Entre ellos está la separación estricta de sanitarios para niños, niñas y docentes, y la calidad de los servicios sanitarios; pero nada sobre los rayones o grafitis en paredes.
La revista Diálogos Sobre Educación publicó en 2018, en su número 16, uno de los poquísimos artículos de investigación sobre los baños escolares; la autora A.P. García Herrera aborda el tema desde el punto de vista del derecho a la educación y hace una descripción de las impresiones que hacen los estudiantes de los baños. La autora asocia el derecho a la educación con baños adecuados; baños sucios y descuidados, dice, no solo vulneran los derechos a la educación y salud de los niños sino también sus derechos humanos. La autora recomienda que las escuelas deben tener recursos para garantizar buenos baños y a la vez emprender programas de concientización, pero no propone cómo.
Los padres de familia y las autoridades educativas deben enfrentar el reto pero también deben tener el respaldo de las autoridades estatales o federales, otorgando los recursos necesarios.
Es cuanto.
Edición: Fernando Sierra