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La comunicación y el silencio

Para el diálogo verdadero hablar no es suficiente, hace falta escuchar
Foto: Jusaeri

Nacemos ya con el deseo, la necesidad de comunicarnos, en el vientre ya nos comunicamos, sabemos que no estamos solos, algo nos contiene nos da calor y alimento y una vez que podemos empezamos a movernos y a patear, podemos escuchar al otro, voces música tacto, es tiempo de estar aislado en silencio, el silencio también comunica, con quién, con nosotros mismos nos enseña a sentir como van desarrollándose nuestro cuerpo y mente, escuchamos nuestro corazón y ciertos ruiditos, un dia sabemos que llegó el momento de salir de ahí, de comunicarse con aquello desconocido que está afuera y empezamos a empujar a sentir las contracciones que nos empujan a salir, unas manos nos reciben nos cargan , nos echan cosas nos frotan y algo nos dice que gritemos que avisemos que estamos ahí y empezamos a respirar.

A partir de ahí empiezan nuestras necesidades y deseos a demandar atención, necesitamos alimento y sentir al otro , nos gusta que sentirlo , sentir sus brazos que nos acunan, crecemos y nuestras necesidades y deseos son diferentes, y aprendemos que necesitamos comunicarnos con los otros para satisfacerlos, descubrimos que todo es comunicación, las palabras nunca son suficientes, se necesitan gestos y mensaje corporal, tanto para que nos vean como para entender lo que los otros quieren comunicar aprendemos a hablar a hacer gestos y a interpretar el mundo.

El mundo habla , la naturaleza nos enseña con la lluvia, el viento, el calor y el frío, se comunica con nosotros y apela a  que le hablemos a que reaccionemos ante sus demandas, de amor y necesidad, dar agua a una planta o comida a un gato.

Pronto nos damos cuenta de que el hablar no es suficiente, que es más importante escuchar, todo y todos nos hablan y nosotros interpretamos lo que quieren, el silencio también habla el silencio del otro es tan importante como el nuestros, para escucharlo y para aprender a escucharnos a nosotros mismos, aprender a saber quienes somos, saber qué necesita mi estómago, mis riñones etc., nuestros pensamientos parecen querer llamar la atención y llenar todo nuestro cuerpo, pero todo el cuerpo es importante , no creer que somos pensamiento nada más, para eso el silencio es nuestro maestro , necesitamos momentos de silencio cada dia, acallar el torrente de pensamientos que nos llama a la prisa.

 *También puedes leer el contenido de Lourdes Álvarez en Substack.

Lea, de la misma autora: Esperar lo imposible y asombrarse

Edición: Fernando Sierra


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