de

del

Foto: Enrique Osorno

Ser docente se ha vuelto, a decir de muchos, un trabajo de alto riesgo. Los reclamos de los trabajadores de la educación han pasado de la sobrecarga administrativa  a la falta de protección y capacitación en casos de amenaza a la integridad personal y a la propia vida. La escuela, en muchos lugares, ha pasado de ser el lugar seguro y formador de comunidad  por excelencia a un espacio de convivencia maltrecha en el cual el maestro es ahora el eslabón más débil.

Todavía hace un mes, el 24 de marzo, un joven de 15 años de edad asesinó con un arma de fuego de alto calibre a dos profesoras de la preparatoria Makárenko, en el centro del municipio de Lázaro Cárdenas, Michoacán. Ahora, un trend en redes sociales, denominado “Tiroteo mañana”, altera la tranquilidad que queda en otros planteles, ya que a través de las mismas plataformas o en grupos de mensajería instantánea, se crea la alerta de un atentado que quizás no se lleve a cabo o quede como una broma de pésimo gusto, pero el daño permanece, al crearse un ambiente de inseguridad. Esto, en el estado que puede presumir los mejores índices de percepción en ese rubro, eventualmente mina la confianza en las autoridades.

Lo cuestionable es precisamente a quién o quiénes les interesa que se difundan y vuelvan virales esas “advertencias”. Porque incluso si el 99 por ciento resulta una “inocentada”, basta que una sea cierta para que toda una sociedad entre en modo alerta, comenzando por la comunidad escolar. Por otro lado, mantener la difusión de esas amenazas sin dar aviso a las autoridades es también un acto mayúsculo de irresponsabilidad.

Los retos virales, cuando constituyen una amenaza a la seguridad de la comunidad escolar, van más allá de un riesgo para la misma: su difusión es un indicador muy serio del deterioro de las estructuras familiares y del tejido social.  Pero independientemente de la existencia de esos retos, el desafío está en la concepción de la escuela. Una de las definiciones más antiguas la señala como “un segundo hogar”, y en efecto, es un espacio en el que continúa la formación como personas, mientras se adquieren y practican las habilidades sociales. Entonces resulta necesario darle peso a la palabra “hogar”, que por definición es un lugar seguro; la escuela no puede ser de ninguna manera la prolongación de un entorno en el cual se viven violencias.

Para ello también debe dotarse de herramientas al personal docente. Cuando su autoridad es socavada tanto por quienes administran la escuela, las propias autoridades educativas y los paterfamilias, el compromiso que se pueda tener con la comunidad escolar se debilita aceleradamente.

Este fin de semana, la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (SEGEY) activó un protocolo en respuesta a esta tendencia en redes y grupos de WhatsApp. Si se consideran los hechos en Michoacán, la acción oficial está debidamente justificada, pero está por verse la de cada planta docente y el personal administrativo escolar, quienes no suelen contar con la preparación para enfrentar el ingreso de personas armadas a las escuelas y menos deben ser quienes paguen con sus vidas para proteger al alumnado. 

Nadie desea maestros mártires y, al contrario, sí se les quiere enseñando, conduciendo a sus grupos en la adquisición y aplicación de nuevos conocimientos y saberes. Igualmente, resulta sumamente difícil creer que haya quien desee que algún hijo se encuentre involucrado en hechos violentos en la escuela o, peor aún, se encuentre preparado para recibir una llamada de la Fiscalía avisando que su familia ha perdido a uno o más integrantes, o que, en el mejor de los casos, le espera un procedimiento penal.

Queda entonces el pendiente de fortalecer al profesorado como figura de autoridad, no como respondiente ante una amenaza de tiroteo y menos cayendo en el absurdo de dotarlos de armas de fuego. La prioridad debe ser siempre la adquisición de aprendizajes y consolidar a la escuela como lugar seguro en todos los aspectos. Veremos si el tema se aborda en algún próximo consejo técnico.



Edición: Fernando Sierra


Lo más reciente

La escuela ante tendencias virales

Editorial

La Jornada Maya

La escuela ante tendencias virales

Inteligencia Artificial roba rostro de influencer china para protagonizar miniserie digital

Christine Li denunció el uso no autorizado de su imagen en microdramas producidos por ByteDance

Efe

Inteligencia Artificial roba rostro de influencer china para protagonizar miniserie digital

Hallan mensajes contra Trump en redes sociales del presunto atacante de la Casa Blanca

El sospechoso del tiroteo en Washington manifestó a sus parientes su rechazo hacia el mandatario

Ap

Hallan mensajes contra Trump en redes sociales del presunto atacante de la Casa Blanca

De la casa a la calle: fauna feral en Yucatán

Gobernanza y Sociedad

La Jornada Maya

De la casa a la calle: fauna feral en Yucatán