Opinión
Leobardo Cox Tec
27/04/2026 | Mérida, Yucatán
La hacienda San Bernardo se ubica a siete kilómetros de Kopomá, la cabecera municipal. En este lugar se lleva a cabo una de las tradiciones más emblemáticas de la región que en tiempos recientes ha llamado la atención de locales y visitantes. Como parte de la veneración a San Antonio de Padua se realiza la entrega ritual de un cerdo completo sin cocinar en un ritual llamado k’uubpool.
El k’uubpool (a veces escrito como k’uu’ pool) es una tradición que se remonta, según los lugareños, al auge de la industria del henequén, cuando se solían celebrar los novenarios a San Antonio de Padua en la capilla de la hacienda. K’uubpool se utiliza como un verbo compuesto en lengua maya y significa “entregar cabeza”, utilizando “cabeza” como unidad de medida para referirse a un cerdo entero sin importar el peso y no solamente a esa parte específica de su cuerpo. El animal es entregado a San Antonio completo, sin vísceras, pero conservando todo lo demás y adornado con muchas ofrendas complementarias.
El responsable de la crianza del cerdo recibe el título de “compadre” y se encarga del animal desde su nacimiento: es criado como un niño que ha sido entregado a sus padrinos. Estos lo mantendrán con comida abundante y de buena calidad para que engorde bien, según la tradición, hasta alcanzar más de 150 kilos. Los habitantes de San Bernardo insisten en la importancia de esta relación de "compadrazgo", pues la custodia del cerdo se transmite siempre a parejas casadas para que marido y mujer se comprometan públicamente. El animal incluso recibe el nombre simbólico de Tonich, diminutivo de Antonio, para aludir que es el cerdo del Santo. Los “compadres” son, simbólicamente, los compadres de San Antonio.
Foto: Leobardo Cox Tec
El cerdo representa la prosperidad y la fertilidad del pueblo por eso es que la gente de San Bernardo se toma su alimentación con mucha seriedad. La organización del ritual está a cargo del Gremio de San Antonio. Para decidir el día en que realizará la ceremonia de entrega del cerdo los involucrados realizan una asamblea llamada Janlil Junta. El k’uub pool solía realizarse cerca del 13 de junio, fiesta de San Antonio de Padua, pero por las dificultades que representaba la temporada de lluvias decidieron adelantarlo al mes de abril. Siempre se escoge un domingo, alrededor de quince días después de la Semana Santa.
Llegado el domingo acordado se hace la medición pública del cerdo para corroborar que sus medidas son las indicadas para poder sacrificarlo. Para esta tarea se usa una cuerda de henequén conocida como reliquia que posee diferentes marcas de las mediciones de los cerdos de años anteriores. Terminando, el cerdo es sacrificado, se lava, se extraen los intestinos que se sustituyen con aros de bejuco para darle firmeza al cuerpo, se sutura la herida y se sube a una mesa. El cerdo Tonich es asegurado con cuerdas y bejucos y se colocan dos maderas largas para que la mesa pueda ser cargada como palanquín.
La mesa con el cerdo crudo es cargada en hombros por 18 hombres para trasladarla a la cancha junto a la capilla del pueblo. Ahí, las mujeres se encargan de adornar a Tonich con buqués de flores de papel, figuras de palomas (representación de pureza y del Espíritu Santo), muñecas de trapo (walnook’/balasche’) como exvotos, pan de agua (xtuch’itos) en forma de muñecos y sonajas, bolas de queso holandés, botellas de diferente aguardientes, cigarros artesanales (chamal), platos de dulces melados de ciruela y papaya, dulce de arroz con canela y en su frente van escondidas dentro de una tela roja tres monedas antiguas de plata que recuerdan las relaciones comerciales dentro de la hacienda. En su hocico se coloca una pieza grande de pan batido con el nombre San Bernardo escrito en él.
Foto: Leobardo Cox Tec
Después de ser decorado con todas las ofrendas comienza formalmente el k’uubpool. En años recientes y con apoyo del ayuntamiento de Kopomá se realiza una vaquería a la cual llegan bailadores de diferentes latitudes. En un momento determinado arriban a la pista de baile las imágenes de San Antonio de Padua, la Virgen de la Concepción y San Bernardo. Posteriormente los cargadores se reúnen y se llevan en hombros a Tonich. Primero lo llevan frente a la capilla junto con las imágenes de los santos y después lo trasladan a la casa de los compadres que realizarán el ritual el próximo año.
Durante el recorrido la charanga jaranera interpreta la Danza de la Cabeza de Cochino y cuando los cargadores se detienen a descansar el Chi’ik, un personaje que se encarga de alegrar el recorrido, recita los versos de una bomba yucateca y en seguida moja a los asistentes arrojándoles licor de caña, esto se repite hasta llegar al destino final. Llegando a la nueva casa, las ofrendas se dividen entre los socios y si un asistente desea adquirir alguno de los ofrecimientos, debe comprometerse a devolver el equivalente el año que sigue.
Agradezco infinitamente a la ing. Guadalupe Tut Hau, alcaldesa de Kopomá, a Yaneli Castillo, Nicteha González Puch, y Marcelino Pool Keb por todas sus atenciones y por permitirme conocer a profundidad esta tradición única.
Foto: Leobardo Cox Tec
Edición: Fernando Sierra