Opinión
Normando Medina Castro
06/05/2026 | Mérida, Yucatán
México tiene una mayoritaria trayectoria nacionalista a lo largo de su historia, en la que también siempre ha existido una corriente minoritaria apátrida y contraria a los intereses nacionales, encarnada en la actualidad por los opositores al gobierno de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.
Defendida a capa y espada por su partido, el PAN, la gobernadora chihuahuense dice que “toma al toro por los cuernos” con el desmantelamiento del narco laboratorio donde no hubo ningún detenido y ningún gramo de estupefaciente decomisado, pero la derecha con sus medios de difusión que son mayoría en México, la elevan al rango de heroína. La realidad la desenmascara y señala que Chihuahua es uno de los Estados con mayor incidencia delictiva y desde inicios de este año ocupaba el tercer lugar nacional en homicidios dolosos, casi 60 por ciento de la población consideran inseguro vivir en su Estado, el narcomenudeo a la alza, etcétera. La CIA no combate el crimen organizado ni la inseguridad, sólo desestabiliza países y gobiernos que no les entregan sus recursos a los Estados Unidos, que hoy día, con las complicaciones que generó junto con Israel con la agresión a Irán, voltea su codicia hacia América Latina, donde México, Brasil y Colombia no se le han sometido.
No es casual, ni tampoco una genuina búsqueda de justicia, que una vez evidenciada la presencia ilegal de la CIA en Chihuahua, los Estados Unidos presenten una lista encabezada por el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y otros nueve funcionarios de Sinaloa, solicitando su detención con fines de extradición. Si cumple con los requisitos legales, debe cumplimentarse, así como también debe investigarse a fondo la presencia de la CIA en México y la participación del Embajador estadounidense injerencista Ronald Johnson, además de la aplicación de todo el peso de la ley a la gobernadora panista Maru Campos.
La gobernadora Verde-Morena de Quintana Roo, Mara Lezama Espinoza, tomó un trago muy amargo en la asunción de Ariadna Montiel Reyes como presidenta nacional de Morena. Lezama descendió al nivel de quienes encabezaron el cónclave morenista para felicitar a la flamante dirigente, pero fue notoriamente ignorada, desdeñada. El incómodo momento se prolongó cuando quedó en medio de las líderes saliente y entrante que la miraron de reojo desconcertadas hasta que la gobernadora retornó a su lugar. En su discurso Ariadna Montiel recalcó que en su dirigencia no habrá tolerancia a la corrupción en ningún gobierno emanado del guinda y las candidaturas serán para personas con trayectoria impecable. El domingo en la inauguración del puente Nichupté de Cancún, Eugenio Segura, el delfín de Mara Lezama y El Niño Verde, quedó fuera del presídium, lo mismo que su otra carta para la gubernatura, la alcaldesa de Benito Juárez, Ana Paty Peralta, aunque era anfitriona. En fin, son cosas que pasan en nuestro país y en nuestro caribeño Estado.
¡Hasta la próxima!
Edición: Fernando Sierra