Opinión
Óscar Muñoz
25/05/2026 | Mérida, Yucatán
En la 20 edición de
Noche Blanca que organiza el ayuntamiento de Mérida y entre una diversidad de eventos culturales y artísticos realizados el 23 y 24 de mayo de este año, fue inaugurada una exposición fotográfica de Lizette Abraham, que reúne poco más de 60 obras montadas en el Museo de la Ciudad de Mérida. La exhibición de fotografías muestra la diversidad creativa de la fotógrafa durante los últimos diez años de trabajo continuo, y las imágenes, de gran formato, fueron montadas en los diversos salones del segundo piso del museo, que delimitan las distintas épocas creativas y sus diferentes series fotográficas.
Las fotografías de Lizette, además de mostrar al público la diversidad de imágenes logradas a través de la fotografía, exhiben la evolución de su visión creativa. En algunos casos, los visitantes de la exposición podrán adentrarse en las inquietudes de la artista frente a los aspectos más crudos de la vida social, así como las perspectivas internas del ser humano. En otros casos, los observadores podrán constatar en las fotografías la imaginación de la autora de los mitos mayas y las leyendas urbanas relacionadas con situaciones conflictivas, como la búsqueda de las mujeres por sus muertos.
Entre las distintas temáticas, destacas aquellas imágenes que proyectan paisajes desolados y personajes multitudinarios llenos de sufrimientos. Los horizontes son oscurecidos por la tristeza y la desesperanza, y los entes que aparecen expresan las más profundas angustias. En cambio, en otras fotografías de Lizette, los personajes surgen llenos de colores diversos, como si hubiesen sido tejidos antes para que pudieran surgir en un mundo distinto, más mítico y menos terrenal, para que de ese modo la vida resulte menos oprimida y oscura.
En otra de las series fotográficas, hay imágenes que ofrecen visiones distintas a las cotidianas: los personajes, siempre representados por la misma artista (quien siempre se ha atrevido a ser la fotógrafa y la fotografiada, es decir, sujeto y objeto de la cámara) parecen nacer de materiales informes orgánicos, como placentas que se mantienen adheridas al ente después de haber llegado a este mundo. La vulnerabilidad de los personajes de estas imágenes está a flor de piel, literalmente, como si fueran fetos que terminan de formarse en el exterior.
Las telas y los diversos materiales textiles utilizados le han permitido a Lizette la creación, en otra de sus series fotográficas, de cierta plasticidad, que ha aprovechado certeramente para producir imágenes elásticas donde los entes que participan logran expresar visiones equivalentes a la danza y la teatralidad. En esta colección de fotos, ella misma, multiplicada, participa en la expresión más plástica de sus imágenes. La composición armada de ella misma, redoblada N veces, provoca una sensación única de plasticidad.
En otra de las colecciones, los resultados son más oscuros, más darketos. Sin que aparezca en las imágenes alguna intención demoniaca, sí deja mostrar las sombras que están en el ser humano. Los entes que surgen parece que sólo son las maldades y, si se quiere, hasta las perversiones de algunos humanos, a pesar de que los personajes parezcan demonios o seres sacados del inframundo, de Xibalbá. Y esto último, porque en algunas fotografías aparecen perfiles de corte maya o ciertos artefactos y ambientes rituales.
Cabe destacar que los materiales que usa Lizette para crear sus imágenes, son generalmente textiles, los cuales son maleables y le permiten producir las formas que requieren sus escenarios y sus personajes. Sin embargo, recientemente, los textiles los ha sustituido por materiales orgánicos que le han permitido crear otras perspectivas fotográficas. Lo mismo ha ocurrido con los hilos de colores usados para algunas de sus imágenes, las cuales han resultado un fuerte atractivo visual de los personajes que ha creado en otra de sus series.
Finalmente, los 10 años de trayectoria de Lizette Abraham hacen patente la evolución artística de la autora y el recorrido por las distintas técnicas que ha experimentado con importantes impactos visuales. Será necesario visitar la exposición de la fotógrafa en el Museo de la Ciudad antes de que la desmonten.
Edición: Estefanía Cardeña