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Emergencia climática y sargazo: la soberanía ambiental frente a la mezquindad conservadora

Es necesario consolidar en modelo que priorice la sustentabilidad y la justicia ecológica
Foto: Juan Manuel Valdivia

Óscar Rébora Aguilera*

La cuenca del Atlántico nos envía una señal ineludible sobre el costo del desequilibrio ecológico global. Frente a un desafío de esta magnitud, resulta inaceptable que la derecha reaccionaria intente utilizar una crisis climática como botín político. Responsabilizar al Gobierno de Quintana Roo por el arribo masivo de sargazo a nuestras playas es una bajeza; equivale a culpar a las autoridades por la intensidad del sol en verano o por la llegada de un huracán. Nadie está obligado a lo imposible, y los ciclos de la naturaleza no se transforman por decreto ni por oportunismo electoral.

El crecimiento desmedido del sargazo es la manifestación directa del calentamiento de los océanos y del modelo extractivista global. Es una problemática internacional que golpea con la misma fuerza a Florida, Puerto Rico y las Antillas Menores. Sin embargo, mientras el neoliberalismo mercantiliza o ignora la crisis, en Quintana Roo respondemos con el Humanismo Mexicano: sustituyendo la improvisación del pasado por planeación democrática, rigor técnico y trabajo directo en el territorio.

Para acallar las mentiras de la oposición, ahí están los datos duros de la temporada 2026. Al corte del 7 de junio, la estrategia coordinada entre la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (Sema), la Secretaría de Marina (Semar) y las brigadas municipales ha permitido retirar 57 mil 567.20 toneladas de sargazo en la entidad. El despliegue abarca todo nuestro litoral, concentrando esfuerzos en Playa del Carmen, con 20 mil 740.37 toneladas recolectadas, y Benito Juárez, con 13 mil 795.61, además de mantener una respuesta constante en Puerto Morelos (6 mil 797.17 t), Othón P. Blanco (6 mil 734.76 t), Tulum (5 mil 998.25 t), Isla Mujeres (2 mil 568.70 t), Cozumel (899 mil 10 t) y Lázaro Cárdenas (33.25 t).

Para contener el alga en mar abierto, operamos una flota naval de un buque transoceánico, 11 sargaceros costeros, 22 embarcaciones menores y tres sargaceras de aguas someras. Esta infraestructura se complementa con 8 mil 775 metros de barreras flotantes ya activas en Puerto Morelos, Playa del Carmen, Mahahual, Tulum y Benito Juárez, rumbo a la meta de 16 mil metros para este año.

Fieles al principio de que la patria no se vende, se defiende, el objetivo de la Cuarta Transformación no es solo limpiar la arena, sino avanzar hacia la soberanía tecnológica y la economía circular para el bienestar. En el segundo semestre de este año robusteceremos la infraestructura de tratamiento para que en diciembre entre en funciones el Centro Integral de Economía Circular (CISEC), enfocado en producir bioenergía para el sector productivo local. Asimismo, a finales de este mes de junio, formalizaremos la declaratoria del Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (PODECIBI) en Puerto Morelos. Un Hub de 38 hectáreas donde la academia y el sector privado procesarán la macroalga bajo un esquema de justicia social y conservación ambiental.

Un debate técnico indispensable: la recolección mecánica
La gravedad de la emergencia climática nos obliga a dar debates maduros y de cara al pueblo. Uno de ellos es el uso regulado de maquinaria pesada en las playas. Existe una preocupación legítima sobre los efectos de la compactación de la arena y la erosión costera. No obstante, como gobernantes, tenemos la obligación ética de sopesar estos riesgos frente al daño mayor que provoca la inacción.

La acumulación masiva del alga en descomposición genera procesos de anoxia (falta de oxígeno) que asfixian los arrecifes y destruyen los pastos marinos. Además, su putrefacción libera lixiviados y gases tóxicos como el ácido sulfídrico, alterando las funciones ecosistémicas esenciales. Científicamente está documentado que estas montañas de biomasa bloquean físicamente las rutas de anidación de las tortugas marinas e impiden que las crías lleguen al mar abierto. 

El uso de herramientas mecánicas bajo estrictos protocolos de mitigación es una alternativa técnica que debe analizarse con criterios de realidad. Frente a la mezquindad de quienes usan el medio ambiente para el golpeteo político, en Quintana Roo respondemos con ciencia, honestidad y resultados. El patrimonio natural del pueblo se defiende trabajando desde el amanecer, consolidando un modelo de desarrollo que prioriza la sustentabilidad, la justicia ecológica y la prosperidad compartida.

*Secretario de Ecología y Medio Ambiente de Quintana Roo

Edición: Fernando Sierra


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