Sociedad
Normando Medina Castro
01/07/2026 | Chetumal, Quintana Roo
El gobierno de la Cuarta Transformación cumplió ocho años de haber ganado las elecciones de 2018, con las cuales Andrés Manuel López Obrador alcanzó la presidencia de México, desplazando al grupo político-económico que detentó el poder con los gobiernos neoliberales del PRI y el PAN.
El primero de julio de 2018 en una jornada histórica, los mexicanos y mexicanas, vencieron con con una copiosa votación a favor de la alianza encabezada por AMLO y su opción por los pobres, a los demás candidatos y alianzas que representan los intereses de las élites que concentraban el poder político y económico de México.
La alianza del PAN, PRD y MC con su candidato presidencial Ricardo Anaya obtuvo el 22.2 por ciento de los votos. La otra alianza hermana de la antes mencionada, con el PRI, PVEM y Nueva Alianza, abanderados por José Antonio Meade alcanzó el 16.4 por ciento. Jaime Rodríguez Calderón se quedó con el 5.1 por ciento. La victoria del candidato de la izquierda moderada, AMLO, fue amplia con el 53 por ciento de los votos. Participó el 63.4 por ciento del padrón electoral.
A pesar del contundente rechazo ciudadano a los representantes de la derecha y ultraderecha neoliberal, víctimas de su soberbia y su odio, no optaron por la autocrítica y la transformación interna. Ni siquiera voltearon hacia sus bases, sino todo lo contrario. La siguiente disputa de la presidencia en 2024. las élites políticas-económicas se quitaron las máscaras y PAN, PRI, PRD integraron su gran alianza bajo la batuta empresarial de Claudio X. González con Xóchitl Gálvez como candidata. La abanderada de la Cuarta Transformación Claudia Sheinbaum los derrotó con más amplitud, obteniendo el 59.4 por ciento de los votos, en tanto que la candidata de la derecha neoliberal solo obtuvo el 27,9 por ciento. A ocho años de la Cuarta Transformación en el gobierno, aún con innegables deficiencias y corrupción, hay grandes avances, cambios y logros: fuerte disminución de la pobreza, incremento de la clase media, aumento significativo del salario mínimo, rescate de la soberanía energética, importantes obras de infraestructura, programas sociales sólidos, más inversión extranjera directa, etcétera, pero la derecha y ultraderecha mexicana padece enajenación y mitomanía. Sin embargo el injerencismo y el intervencionismo norteamericano ha penetrado en varios gobiernos de latino américa. La amenaza es real. Sólo el inmenso descrédito de los personajes de la oposición entreguista mexicana la retrasa. La 4T tiene el imperativo de actuar con congruencia y cero tolerancia a la corrupción, para fortalecer el apoyo popular ante el asedio. Sólo el pueblo salva al pueblo.
Ante ese panorama naciona, Morena debe respetar y hacer respetar estrictamente su convocatoria y privilegiar candidaturas a las gubernaturas y legislaturas federales, de personajes sin manchas en su desempeño. Las conductoras del proceso, Ariadna Montiel y Citlalli Hernández, deben hacer una revisión minuciosa, con la colaboración de la UIF y la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, y actuar en consecuencia. En Quintana Roo, cada vez es mayor el hartazgo por la corrupción e ineptitud que padece la ciudadanía, y ha sido denunciada con frecuencia en redes sociales y medios de comunicación como Información Sin Límites, sin que el gobierno Verde-Morena responda adecuadamente y enmiende el camino. En fin, son cosas que pasan en nuestro país y en nuestro caribeño Estado.
¡Hasta la próxima!
Edición: Fernando Sierra