Opinión
Margarita Robleda Moguel
09/08/2026 | Mérida, Yucatán
Ahora lo vemos tan fácil, nos parece eterno que le tome 10 horas a nuestro crucero dejar el océano Atlántico para llegar al Pacifico. Se dice fácil, en nuestra calidad de habitantes del siglo de la rapidez del “úselo y tírelo”, de la prisa con la que se transforma la carrera que iniciamos y que terminaremos graduándonos de otra cosa; de la IA, Inteligencia Artificial, que le toma tan solo el tiempo de responder “pensando”, cuando ya nos hizo llegar un caudal de información.
¡Pausa! Retomemos la tranquilidad para respondernos preguntas.
¿Cuándo y por qué surge el Canal de Panamá?
Encontramos que, en 1881, Ferdinand de Lesseps, el constructor del Canal de Suez, inicio, a solicitud de Francia, la construcción del Canal de Panamá. El reto fue demasiado grande, murieron más de 20 mil trabajadores por la malaria, fiebre amarilla y los derrumbes. La información me llena de preguntas. ¿Eran trabajadores locales? ¿Quién trajo la malaria, la fiebre amarilla? En Yucatán, entre 1870 y 1890, los brotes coincidieron justo con el boom del henequén. Las haciendas traían trabajadores de Cuba y del Caribe y con ellos llegaba el virus. Las cuadrillas quedaban diezmadas.
En 1898, en la guerra contra España, el acorazado Oregon tardó 67 días en ir de San Francisco, California, a Cuba, porque tuvo que bajar por el Cabo de Hornos. Cuando llegó la guerra casi terminaba. En 1904, los americanos habían aprendido a controlar el mosquito Aedes aegypti, al tapar aljibes y tinacos, ya que el agua estancada es donde se cría, por lo que el presidente Theodore Roosevelt, dijo: “Nunca más. Con un canal, la flota del Atlántico puede llegar al Pacifico en horas, no en meses”; compró lo que quedaba de los franceses y retomó la obra, logrando el primer cruce con el barco de vapor Ancón, en 1914.
Antes del canal, para ir de Nueva York a California, tenías que bajar hasta el sur de Chile, dar la vuelta al Cabo de Hornos, transformándose en 22 mil 500 km, tres meses de viaje, tormentas y hielo. Con el canal son 9 mil 500 km, más 8-10 horas de cruce. El cruce le cortó 13 mil km a la ruta. Para un barco de carga eso representa ahorrar 20 días de viaje y medio millón de dólares en combustible.
El proceso del cruce es semejante a subir y bajar barcos por una escalera de agua, ya que el Pacífico esta 26 metros más elevado que el Atlántico a nivel del lago.
Se inicia con una subida. Sales de Colón y entras a las esclusas de Gatún que son tres cámaras seguidas. Cada cámara es un cuarto gigante, al aire libre, con compuertas. Entran los barcos, cierran la compuerta y abren válvulas para llenar con agua del lago que está arriba. El barco flota y sube nueve metros. Repite eso tres veces. Al final, el barco ya está a 26 metros. sobre el mar en el Lago Gatún, que es un lago artificial, de solo 33 km. Al final, el Corte de la Culebra, es un canal excavado en la montaña de 12.8 kilómetros de largo, con solo 150 metros de ancho. Aquí no hay esclusas, pero es donde más cuidado se necesita porque pasan dos barcos enormes casi rozándose.
En la bajada al Pacífico están las Esclusas de Pedro Miguel, en una cámara, donde baja 9 metros y luego en las Esclusas de Miraflores, en dos cámaras, baja 16m en total, hasta llegar al mar. Es el mismo proceso, pero al revés, vacían el agua al mar y el barco baja.
En cada esclusa los barcos se jalan por locomotoras eléctricas llamadas mulas, que van sobre rieles a los lados. Mantienen centrado el barco para que no peguen a sus lados. Cada llenado usa 200 millones de litros de agua dulce del Lago Gatún, que se va al mar. Por eso cuando hay seguía, restringen el paso.
Un portacontenedor normal, paga entre 300 mil a 500 mil dólares por tránsito. Un gigante Neopanamax paga entre 800 mil a 1.2 millones de dólares.
Desde la sequía del 2023, nadie pasa sin reserva. Hay 36 cupos diarios y el resto se subasta y arranca en 15 mil, (regular), 55 mil (súper) y 100 mil (neopanamax), pero si hay fila con exceso de solicitudes, se dispara. En 2023 se pagaron subastas de hasta 4 millones, solo por el cupo, además del peaje.
El día anterior nos sorprendió lo temprano de la hora de salida de Cartagena a las 13:30 horas. Ahora lo entiendo, no podíamos perder nuestro lugar en la cola: conectar dos océanos vale su peso en oro.
A partir del 31 de diciembre de 1999, el Canal de Panamá, regreso oficialmente a Panamá, por los Tratados de Torrijos-Carter. ¡Enhorabuena!
Edición: Fernando Sierra