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¿Controlar o prohibir los teléfonos en las escuelas?

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Foto: Ap

Recientemente, el gobierno federal ha puesto sobre la mesa un asunto a analizar, el cual ha puesto la educación de los niños y los adolescentes en una situación de alto riesgo respecto de su formación como futuros ciudadanos: el uso de dispositivos electrónicos, como los teléfonos inteligentes o las tabletas, en las escuelas y los hogares. La Presidencia de la República ha dispuesto las condiciones para debatir entre los expertos en la materia si conviene más controlar o regular el uso de los dispositivos electrónicos y el manejo de las redes sociales en las escuelas, incluso en los hogares, o prohibirlo definitivamente.

Al respecto existen en el mundo experiencias acerca de la manera en que otros gobiernos han enfrentado esta problemática y cómo han decidido resolverla. Por ejemplo, en Suecia, han sido prohibidos los teléfonos celulares en las escuelas de educación primaria y secundaria. Los alumnos de entre los 7 y 16 años están obligados a entregar en la entrada del colegio sus dispositivos electrónicos, los cuales les son devueltos al final de la jornada escolar. Esta prohibición pretende asegurar que los estudiantes mejoren su concentración en su aprendizaje, se les proteja más como entes vulnerables y mejoren su lectoescritura.

Cabe señalar que, junto con ello, las autoridades educativas de Suecia determinaron abandonar la idea de utilizar sólo la tecnología en clase e invirtieron dinero suficiente para la impresión de libros y la elaboración de cuadernos de papel con el propósito de que los escolares escriban mucho más a mano y lean más textos físicos. Vale destacar que estas nuevas formas de trabajar en clase han sido dispuestas apenas en junio de este año, es decir, muy recientemente, por lo que los cambios en la operación educativa comenzarán el próximo ciclo escolar. 

Sin embargo, conviene indicar que la problemática había sido ya detectada. Desde 2023, las autoridades suecas comenzaron a reconocer ciertos problemas escolares originados por el uso y abuso de las pantallas en clase, por lo que desde entonces comenzaron a plantear posibles soluciones. Las principales dificultades las encontraron en una baja generalizada en la capacidad de lectura y escritura de los estudiantes, sobre todo en los alumnos más pequeños, y se dieron cuenta que los libros impresos y las formas de aprendizaje más tradicionales resultaban más eficientes que la tecnología más avanzada.  

Dinamarca y Noruega, otros países nórdicos, han resuelto aplicar la misma prohibición de Suecia respecto del uso de dispositivos electrónicos en las escuelas. Algo parecido está ocurriendo actualmente en España y Corea del Sur, donde han aplicado restricciones, en algunos casos, de forma definitiva y, en otros, de manera limitada respecto del uso de pantallas. En otras partes del mundo, como Los Ángeles, Estados Unidos, el segundo distrito escolar más grande del país ha determinado prohibir el uso de dispositivos hasta el segundo grado. Así mismo, impondrá límites en el uso de pantallas por grado cada día e impedirá usar YouTube y otros sitios de Internet.

Como se ve, a pesar de que Suecia ha sido un país avanzado en tecnologías, incluso sede de la plataforma de música Spotify y de la empresa  mundial Ericsson, las autoridades educativas han decidido prohibir el uso de los móviles en los colegios, pero buscando alternativas de aprendizaje más eficientes y con menos distracciones. Una de estas estrategias, que resulta fundamental en la formación de los niños y jóvenes, es el fomento de la lectura y la escritura, aspectos educativos que han sido afectados principalmente por el uso de dispositivos electrónicos y las redes sociales.

Habrá pues que acercarse a las experiencias de estas naciones, de tal modo que orienten la discusión que está en puerta en nuestro país respecto de la prohibición o control del uso de teléfonos inteligentes y otros dispositivos electrónicos con pantalla. Tal vez sea mucho más conveniente prohibir que controlar. Se ha visto en muchos otros campos fuera del educativo que controlar no asegura buenos resultados, tal y como sucede con los reglamentos de tránsito, los de entrega de basura, los de urbanidad y un sinfín de normativas. Junto a la decisión, también habrá que considerar los proyectos especiales que recuperen la formación de los niños y adolescentes, principalmente respecto de la lectura y la escritura.

contacto@lajornadamaya


Edición: Fernando Sierra


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