Entre los moluscos, el género Spondylus ocupó un lugar de trascendental importancia simbólica, ritual y económica en la cosmovisión prehispánica de Mesoamérica y el área andina. Conocido como el "oro rojo" de las profundidades marinas, este bivalvo estuvo íntimamente vinculado a los cultos de fertilidad, el agua, la lluvia y el poder divino. En la región andina, especies como Spondylus crassisquama actuaron como bioindicadores del fenómeno climático de “El Niño” y conformaron un elemento imprescindible en la ritualidad de culturas como Chavín, Mochica e Inca. En Mesoamérica, su difícil obtención mediante buceo a gran profundidad y su restringida distribución geográfica convirtieron a estas conchas en bienes suntuarios de máximo estatus y en divisas clave para la legitimación política de las élites gobernantes.
El estudio de los materiales conquiliológicos (conchas de moluscos) procedentes de excavaciones arqueológicas ha aportado información relevante gracias a clasificaciones tipológicas, análisis tecnológicos de manufactura e identificación taxonómica de las especies biológicas. En Yucatán, el género Spondylus se ha recuperado con frecuencia en contextos prehispánicos de élite. Entre la vasta cantidad de objetos elaborados con moluscos del Golfo de México, del Mar Caribe y del Océano Pacífico hallados en sitios mayas, destacan las piezas de Spondylus debido a la predilección que tuvieron los gobernantes por esta especie, atraídos principalmente por su llamativo color anaranjado.
La importancia de estas conchas se ha manifestado desde las investigaciones de Lourdes Suárez y en las propuestas continuadoras de Adrián Velázquez sobre simbolismo. El Spondylus destaca de forma especial en contextos arqueológicos mayas, habiendo sido un material preciado en todo el mundo precolombino. Constituyó un bien de alto valor para el comercio y el intercambio, y su posesión era valorada principalmente por la nobleza. Su trascendencia llamó la atención de los cronistas y fue reportada en varias fuentes históricas; su colorido y la dificultad para su obtención incentivaron su comercio, uso y representación en murales, esculturas y vasijas de barro.
Al no estar disponible para la gente común, esta concha tuvo una vinculación especial con la élite maya, cuyas clases altas la usaban en joyas personales y partes de sus atavíos. Como señalan Suárez y Velázquez, las valvas eran recolectadas en sus lugares de origen y transportados cientos de kilómetros hacia tierra adentro, donde los artesanos las transformaban en ornamentos e insignias divinas que formaban parte de ofrendas y ajuares funerarios de gran carga simbólica.
En Ek' Balam, las conchas de Spondylus fueron muy estimadas por el rey Ukit Kan Lek Tok', quien las portaba como joyas personales y parte de su parafernalia. En su ofrenda mortuoria es evidente la abundancia de este molusco y el deseo del soberano por un color rojo particular, por lo que ordenó a los artesanos aplicar una fina capa de estuco pintado de rojo para uniformar las piezas anaranjadas y las conchas blancas de otras especies.
No cualquiera podía obtener las grandes valvas de Spondylus del Pacífico; su presencia en Yucatán es evidencia del comercio con estas costas lejanas. Dichas valvas se utilizaron para confeccionar hermosas joyas, como el escudo de Ukit Kan Lek Tok' elaborado con placas de moluscos marinos. Este hallazgo reconfirma la predilección de la élite maya por este material, perceptible también en la Tumba 8 de Oxkintok, donde se recuperó un mosaico de 130 piezas de concha Spondylus.
Finalmente, los hallazgos de Spondylus en sitios prehispánicos de Yucatán como los reportados en Xcambó, Oxkintok, Dzibilchaltún y Chichén Itzá demuestran la importancia de esta concha en la vida ritual y funeraria de la región. Como ejemplo tenemos el material conquiliológico recuperado en las excavaciones dirigidas por Leticia Vargas y Víctor Castillo en la Tumba I y en el Cuarto 44 de la Acrópolis de Ek' Balam, en la cual se ha reportado la presencia de ornamentos y valvas completas de la especie Spondylus crassisquama, endémica del Océano Pacífico. En este sentido, vemos que la adquisición de esta materia prima foránea evidencia el poder político y la capacidad de comercio a larga distancia que poseía la élite de los antiguos mayas.
Cristian Alonso Hernández González es profesor investigador del Centro INAH Yucatán.
Coordinadora editorial de la columna:
María del Carmen Castillo Cisneros; profesora investigadora en Antropología Social.