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Reacomodos estratégicos en Medio Oriente

Países árabes del Golfo Pérsico concluyeron que la alianza militar y de seguridad
Foto: Reuters

Después de que Irán destruyó total o parcialmente las bases, los sistemas de radares y diversas instalaciones militares de Estados Unidos en Medio Oriente, incluidos los depósitos de combustible de la Quinta Flota, los países árabes del Golfo Pérsico concluyeron que la alianza militar y de seguridad con Washington resultaba más onerosa y peligrosa que antes. Las bases militares instaladas en sus territorios los arrastraron a la ilegal guerra desatada por Trump y Netanyahu contra Irán y ahora el Pentágono ya no garantiza ninguna protección o seguridad regional. Fue entonces que los monarcas árabes voltearon la mirada hacia otros futuros aliados. 

El 7 de agosto pasado, Arabia Saudita, Turquía y Pakistán firmaron el Acuerdo de Defensa Conjunta de La Meca, alianza militar y de disuasión mediante la cual:

Arabia Saudita aportará financiamiento y recursos económicos para proyectos de defensa;

Turquía proporcionará tecnología militar avanzada y equipos de defensa de alta gama; y

Pakistán, que se presenta como potencia nuclear regional, contribuirá con despliegue de personal militar.

La cláusula principal del acuerdo establece una defensa colectiva: un ataque armado contra cualquiera de los tres países firmantes se considera un ataque contra todos ellos. 

Sobresale el hecho de que el acuerdo fue firmado en el Palacio Al-Safa, ubicado en la ciudad sagrada de La Meca, por tres países musulmanes de inmensas mayorías sunitas (aunque los tres tienen grupos minoritarios chiitas).

Todo indica que este acuerdo está abiertamente dirigido contra la República Islámica de Irán, un país de inmensa mayoría chiita. 

Conviene señalar que diez días después de la firma del acuerdo de La Meca, los hutíes de Yemen atacaron con misiles balísticos un buque militar de Arabia Saudita y cuatro patrulleras que lo escoltaban, frente a las costas de Moca (Al-Mukha), en el mar Rojo. Dado que solamente Ryad reviró lanzando proyectiles contra zonas Hutíes, se infiere que el citado acuerdo trilateral únicamente comprende ataques de Estados y no de grupos irregulares.

Por otra parte, fuentes de inteligencia de EU informaron que Irán y el sultanato de Omán lograron un acuerdo sobre el estrecho de Ormuz. Conviene recordar que ambos son países ribereños con el estrecho de Ormuz (cada uno tiene aproximadamente 100 kilómetros de costas).

El acuerdo entre ambos países estableció un nuevo mapa y protocolos de tránsito marítimo para regular el paso seguro de buques comerciales y militares a través del estratégico Estrecho de Ormuz. El pacto define coordenadas geográficas exactas donde el tráfico de entrada al Golfo Pérsico utiliza un corredor norte por aguas iraníes y el de salida transcurre por un corredor sur en aguas de Omán.

El acuerdo incluye normas de tránsito específicas para embarcaciones mercantes y militares, así como protocolos de responsabilidad para los dos Estados ribereños.

Teherán defiende que el pacto con su vecino omaní es un acuerdo soberano e independiente de las negociaciones con Washington.

El acuerdo entre ambos países ribereños desató la furia de Donald Trump, quien lanzó una amenaza de bombardear Mascate (la capital de Omán) si interfería contra los intereses de Washington.

El 15 de agosto, Irán llevó a cabo una profunda reestructuración de su cúpula militar y de seguridad.

Se abandonó la postura estrictamente defensiva para intensificar la presión en la región y responder de manera directa a los adversarios del Estado, adoptando una nueva “doctrina militar ofensiva y de disuasión activa”.

Teherán destacó la llamada “Disuasión Impredecible”, que busca elevar los costos políticos y humanos para Washington y sus aliados.

La reestructuración y transformación incluyó el nombramiento de figuras de línea dura en puestos claves del Estado Mayor, la Guardia Revolucionaria y las milicias internas, tras el estancamiento de los acuerdos de paz.

Se anunciaron los siguientes nombramientos:
Ali Abdolahi, nuevo jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, en sustitución de Seyed Abdolrahim Musavi.
Kiumars Heidari, Subjefe del Estado Mayor y pasó a comandar a todas las fuerzas terrestres.
Ahmad Vahidi, Comandante en Jefe del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), en reemplazo de Mohamad Pakpur.
Hossein Taeb, regresó a puestos de alto perfil al frente de la Milicia de Voluntarios Basij.

Mientras tanto, Trump continúa buscando la salida del embrollo bélico en que se metió con Netanyahu.





Edición: Estefanía Cardeña


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