de

del

El 31 de agosto pasado, mientras miles de familias yucatecas terminaban su jornada, una gran parte del Estado quedó a oscuras, y la ciudad de Mérida se paralizó durante un promedio de siete horas, debido a que la falta de electricidad también dejó semáforos fuera de servicio, generando complicaciones viales y congestionamientos, así como en varias colonias, se afectó el suministro de agua potable. 

El apagón alcanzó a Yucatán, Quintana Roo y Chiapas, y afectó aproximadamente a 745 mil 533 usuarios, 60% de los cuales se concentran en Yucatán. Aunque la Comisión Federal de Electricidad (CFE) informó que la interrupción se originó por daños en dos líneas de transmisión de alta tensión y no por sobredemanda, nos permite formular una pregunta más amplia: ¿está preparada la infraestructura energética de Yucatán para acompañar el ritmo con el que está creciendo la entidad?.

Año con año, Yucatán crece, construye y consume cada vez más energía: nuevos comercios, oficinas, industrias y desarrollos inmobiliarios se incorporan al territorio y a una infraestructura preexistente, ya saturada o antigua. Cada nuevo edificio requiere iluminación, refrigeración, bombeo de agua, equipos electrónicos y, dadas nuestras condiciones climáticas, aire acondicionado.

La región peninsular registró en 2023 el mayor crecimiento del país en consumo neto y demanda máxima integrada de electricidad. Las proyecciones oficiales indican, además, que durante los próximos años continuará entre las regiones con mayor crecimiento de la demanda eléctrica nacional. A esto, se suma una condición estructural: la península no genera localmente toda la electricidad que consume. El Centro Nacional de Control de Energía (CNCE) ha señalado que la región es deficitaria en generación y necesita importar energía del resto del Sistema Interconectado Nacional para atender su demanda.

El pasado 3 de septiembre, se realizó en Mérida, la Primera Mesa Ciudadana para la Modernización de la Infraestructura Eléctrica de Mérida y su Zona Metropolitana, en donde especialistas señalaron que la demanda máxima regional aumentó casi en 30% en un año, y relacionaron este crecimiento, entre otros factores, con las altas temperaturas, asociado al mayor uso de aire acondicionado para mitigar el malestar térmico. Ello, entendiendo que nos encontramos en un ciclo en donde construimos una ciudad expandida, basada en el asfalto, que genera Islas de Calor Urbano (ICU) y que favorece el uso del automóvil, al alterar la permeabilidad y protección ambiental que ofrece la vegetación originaria.

Cuando se va la luz, no solo hablamos de una ciudad paralizada por esas horas, o de incomodidades en vivienda, si no en consecuencias posteriores de funcionamiento, recuentos de inseguridad, trabajos y clases canceladas, atrasos en producción y exportación de productos a nivel regional. Además, tenemos que considerar que los impactos que generan las fallas eléctricas no son equitativos para toda la ciudadanía, los nuevos desarrollos, en su mayoría de carácter privado, enfocados a clases medias y altas, son los que requieren y consumen mayor cantidad de energía, sin embargo, quienes más recienten dichos impactos, tiende a ser la población que se encuentra en mayor estado de vulnerabilidad económica o social y con menos recursos para mitigarlos.

La problemática es compleja, y por lo tanto, la respuesta no puede limitarse a producir más electricidad, dichas fallas, son solo un síntoma de una ciudad que está expandiéndose más rápido de lo que se ha podido diseñar o planear,  la transformación del entorno urbano no es solo una cuestión de infraestructura, sino un pilar fundamental para garantizar el derecho a la ciudad. Este concepto nos exige concebir los espacios públicos no como escenarios estáticos, sino como territorios colectivos donde se materialice la justicia social, la equidad y la participación democrática. Así, asegurar que cada habitante pueda habitar, utilizar y decidir sobre su propio entorno y su infraestructura, se consolida como el verdadero desafío para el desarrollo de nuestras sociedades futuras y funcionales.



Lee, en la misma columna: Universidad y Centralismo


Edición: Mirna Abreu


Lo más reciente

Ser un buen amigo: resistencia al capitalismo

Nuestra atención se ha vuelto una mercancía sumamente lucrativa

Ornela De Gasperin Quintero

Ser un buen amigo: resistencia al capitalismo

Guadalupe Taddei renuncia al INE: formaliza su dimisión ante la Cámara de Diputados

La funcionaria no aludió a los presuntos actos de corrupción que la envolvieron en la polémica

La Jornada

Guadalupe Taddei renuncia al INE: formaliza su dimisión ante la Cámara de Diputados

Caribe Mexicano debe renovar su modelo de atracción turística: STARC

La prioridad debe centrarse en un plan de acción coordinado para recuperar competitividad, señala

Ana Ramírez

Caribe Mexicano debe renovar su modelo de atracción turística: STARC

Cuando se va la luz: ¿puede Yucatán sostener su crecimiento?

Gobernanza y Sociedad

Gustavo Martín Morales y Publia Margarita Ángeles González

Cuando se va la luz: ¿puede Yucatán sostener su crecimiento?