Foto y Texto: Joana Maldonado
La Jornada Maya

Chetumal, Quintana Roo
Lunes 24 de junio, 2019

Desafortunadamente una gran riqueza biocultural, como lo es la herbolaria tradicional maya, está disminuyendo por dos causas: la deforestación de las selvas y la falta de interés de las nuevas generaciones para continuar con la tradición en el manejo de plantas medicinales mediante la herencia de sus padres y abuelos.

La doctora Mónica Chávez Guzmán, de la Unidad de Ciencias Sociales del Centro de Investigaciones Regionales “Hideyo Noguchi” de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), participó este lunes en el simposio Plantas sagradas de los mayas con la ponencia Cuerpo-persona y su enlace con el sagrado mundo vegetal maya, como parte del Noveno Congreso Internacional de Mayistas.

En entrevista, la investigadora refirió que hay un desprecio de las instituciones y escuelas por una cultura desvalorizada, ha ocasionado que los jóvenes ya no quieran continuar aprendiendo de estas tradiciones.

“Se burlan y no tiene nada de burla, porque son conocimientos sumamente importantes. Las medicinas que conocemos partieron de plantas medicinales, del conocimiento de gente que durante muchos años, de experiencia y error, hicieron que pudieran conocer las posibilidades para curar varias enfermedades y ahora cada vez menos gente obtiene los conocimientos”, indicó.

Subrayó que, durante recorridos realizados por diversas comunidades mayas, una queja constante es que ya no les interesa a los jóvenes.

Aunque por otra parte, destacó, hay grupos pequeños que tratan de recuperar el conocimiento tratando de contrarrestar la pérdida de identidades e intentan difundir el uso de las plantas medicinales.

Chávez Guzmán indicó también que las instituciones deben difundir que no son mitos ni leyendas que aún en los cuentos y metáforas mayas hay muchos conocimientos de los astros, del clima y temas importantes.

“Hay plantas que se encuentran en sitios muy específicos de la selva y que tienen efectos distintos a los cultivados”; tal es el caso de la cocolmeca, que aunque es vendida en mercados, en su estado natural tiene mayor potencial curativo.

Resaltó que dentro de los acuerdos de la Unesco se encuentra en la conservación del patrimonio biocultural y la educación intercultural, en donde haya un diálogo horizontal entre las culturas.

Citó que, en Yucatán, el Instituto indigenista realiza un esfuerzo por recuperar los saberes. “Todavía hay personas que cuentan con esos conocimientos, ancianos y de la tercera edad;, que los nietos les pregunten para seguir con sus enseñanzas, se darán cuenta. El nuevo director de la Semarnat tiene esa idea de la recuperación de saberes y rescate de recursos naturales”, puntualizó.


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